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jueves, 30 de noviembre de 2017

Huevos

Diego Pablo Simeone
¿A quien no le suena la frase "partido a partido"? ¿Quien de los entrenadores actuales del fútbol español diría usted que es el más pasional y entregado? ¿Quien dice que "el esfuerzo no se negocia"? No le de más vueltas, tiene usted en mente a Diego Pablo Simeone. "El Cholo", como se le conoce en los ambientes futboleros, es un tipo que como jugador se dejaba hasta la última gota de sudor en la cancha. Supo defender las camisetas de los clubes en los que jugó con una lealtad y entrega absolutas. No solo corría sino que no se arrugaba ante nadie y daba la cara por sus compañeros. Era un jugador de esos que uno siempre quiere en su equipo aunque a veces se le iba la mano (o la pierna, como puede confirmar Julen Guerrero). No era un talento como futbolista pero tenía huevos, y eso la hinchada lo agradecía. Y cuando dio el salto a los banquillos no iba a ser menos. Pide siempre a sus futbolistas que den lo mismo que daba él en la cancha. Entrega, pasión y huevos. Sus equipos juegan con una intensidad increíble. No ofrecen espectáculo pero si resultados.
Para ilustrar a Simeone se me ocurrió contrastar esa imagen de tipo duro y atlético (en todos los sentidos) con unos frágiles huevos. La mirada del tipo desafía al espectador, está desnudo mostrándose tal y como es él. Las pinceladas de acuarela refuerzan la masculinidad y tosquedad de la figura. Sus grandes manos guardan con cuidado la cesta de los huevos. Parece mostrarlos para enseñar lo que más valora y cuida. Quise escapar de la típica imagen del entrenador a pie de campo dando gritos, en especial de alguien como "El Cholo", sería muy previsible y poco original. El perfilado de la ilustración está hecha con tinta negra y para esta obra opté por "cerrar" el dibujo.

jueves, 9 de febrero de 2017

Reaccionar o morir

Roberto Fabián Ayala
Hace unos días, y mucho tiempo después de su estreno, tuve ocasión de ver la galardonada película Gravity. Me gustó mucho. El desarrollo de la historia hasta el final te mantiene en constante tensión. El resumen de la historia en una frase sería algo así como: "lucha y ve a por todas si no quieres morir en el intento". Una máxima que debería aplicarse a todos (o por lo menos a la mayoría de) los aspectos de la vida. 
En contrapartida al visionado de la película, llevo muchos años siguiendo (sobre todo por TV) al Valencia, y las últimas temporadas están siendo una auténtica pesadilla. En este caso se podría decir que la máxima de la película Gravity, por lo menos a nivel deportivo, no se aplica para nada. Cuesta ver un partido del Valencia de los últimos dos o tres años (salvo contadas excepciones) sin preguntarse si esos jugadores saben lo que es luchar e ir a por todas. O si lo saben no lo plasman en la cancha.
Hay quien dice que si no hay calidad en la plantilla, hay quien dice que faltan estrellas Hay teorías para todos los gustos e hinchas al respecto. Sobre la calidad de la plantilla uno puede discutir largo y tendido hasta que a uno le vienen a la mente nombres como Rufete, Mista, Carboni, Albelda o el que ilustra el artículo, Roberto Fabián Ayala. ¿Eran todos ellos unos portentos técnicos? Probablemente no lo fueron pero supieron suplir esa carencia con una entrega y garra terribles, sabían intimidar (en el mejor de los sentidos) al rival. Tenían lo que por estas tierras se denomina Sentiment (Sentimiento, en español). Sabían, como buenos profesionales que eran, que no solo defendían a la empresa que les pagaba la nómina, sino que defendían unos colores, una historia e incluso una afición. 
Quizás si los miembros de la actual plantilla supieran entender esto podrían comenzar a enderezar la situación y aspirar a algo más que a no descender a segunda división. 
Sentiment, señores jugadores, necesitamos sentiment.

La ilustración está basada en una imagen muy conocida de Ayala. La realicé con portaminas Staedler 0'5mm y luego la entinté con Faber-Castell. Tras escanear la ilustración la trabajé con Adobe Illustrator para colorearla y sombrearla. Las letras las coloqué también con Illustrator y les dí un pequeño toque tridimensional para darles volumen.