jueves, 20 de julio de 2017

Der Afro

Paul Breitner
No me gusta el fútbol. Son 22 gilipollas corriendo a lo loco detrás de un balón. Son unos brutos con dinero que no saben hacer la O con un canuto. ¿Le suenan alguna de esas frases? Yo me he cansado de escucharlas, incluso en boca de algún auto proclamado futbolero. Y se podría contestar, ante tales afirmaciones, que si, que la mayoría son unos descerebrados sin otra preocupación que seguir jugando para ganar más y más dinero para gastarlo en coches, tatuajes y viajes a Ibiza. Es difícil, por no decir casi imposible, encontrar a futbolistas con conciencia social, con ganas de cambiar el mundo en el que vivimos desde su posición privilegiada. Son muy pocos los que quieren complicarse la vida cuestionando lo establecido y siendo críticos. Pero, como las meigas, haberlas haylas. 
Un ejemplo es el de Paul Breitner. El ex-futbolista alemán (reconvertido en dirigente del todopoderoso Bayern de Múnich) tuvo su etapa rebelde. Se declaró abiertamente de izquierdas y tenía
el Libro Rojo de Mao como libro de cabecera. Estamos hablando de la década de los 70 del siglo pasado, en un contexto de Guerra Fría y muchos cambios en un mundo muy convulso. Der Afro, como era conocido por su melena rubia, se negó a participar en el Mundial de Argentina en 1978 como repulsa a la dictadura militar. También tuvo sus más y sus menos con compañeros de equipo que veían en él a un tipo demasiado polémico al declarar de una forma tan abierta su ideología. El propio Paul fichó por el Real Madrid cuando Franco estaba vivo y colaboró económicamente con unos obreros en huelga, todo un desafío para las autoridades (no solo de esa época, hoy en día también sería una bomba).
Con el paso del tiempo Breitner llegó a suavizar su discurso, tan radical en su juventud, quizás viendo las cosas desde otra óptica con el paso del tiempo. Tanto lo suavizó que actualmente forma parte de la directiva del Bayern de Múnich, equipo que le vio nacer como futbolista.
La gente cambia, las cosas cambian, pero estar comprometido e implicado en mejorar la sociedad que te rodea, aunque solo sea durante un tiempo, es algo difícil de ver entre los futbolistas profesionales. Incluso en cualquier otro ámbito de la sociedad. Así era Der Afro.

Para la ilustración de Breitner me basé en una de sus fotografías más conocidas. La hice con portaminas Staedler para luego entintarla con Faber-Castell. Con Adobe Illustrator le dí volumen a los trazos y color a la cabeza, así como un poco de sombreado. Para resaltar el pelo apliqué una textura de Illustrator.

jueves, 13 de julio de 2017

El fútbol no es justo

Santiago Cañizares
El fútbol está lleno de tópicos que los futboleros solemos creer y aceptar como dogmas. Muchos de ellos son incuestionables y se repiten como mantras. Ejemplos hay muchísimos: Lo que pasa en la cancha se queda en la cancha, No se puede jugar siempre bien y ganar, Si mi equipo sale con cuatro delanteros gana seguro, Los italianos juegan siempre a la defensiva, etc... Y hay uno que me gusta especialmente y dice que el fútbol siempre da revancha. Y hoy en la entrada del blog afirmo rotundamente que eso no es cierto. El fútbol, como la vida, no es siempre justo ni tiene porque serlo. No siempre ganan los mejores ni el que más ha tirado a portería. El premio al mejor jugador no siempre se lo lleva el que más se lo merece. Es así de duro pero cierto. Incluso si usted es hincha de un equipo "grande", sabe de lo que estoy hablando. ¿O no se ha marchado nunca cabreado a casa porque su equipo "bailó" al rival y sin embargo no se llevó el partido? ¿Cuantos goles cantados falló el mejor delantero del mundo? ¿Acaso el porterazo de tu equipo no podía impedir ese gol?
Hay días tristemente señalados en la historia de cualquier equipo de fútbol. Días injustos. El 23 de mayo de 2001 es uno de esos días negros para el Valencia. Maldita sea esa noche de Milán. El equipo che venía de firmar una Champions League envidiable, dejando en la cuneta a equipos como el Olympique de Lyon, el Olympiacos de Grecia, Manchester United y Arsenal. Se llegaba a una final soñada tras el batacazo de la final ante el Real Madrid del año anterior, aquel famoso 3 a 0. El fútbol se suponía que iba a ser justo y a dar revancha al Valencia, que por aquellos años tenía una de sus épocas doradas. En esta final se enfrentaba al Bayern de Múnich, que siempre ha tenido auténticos equipazos. Pero el Valencia llegaba con talentos como Ayala, Carboni, Mendieta o el portero Santiago Cañizares. La final estaba, a priori, muy igualada pero el equipo español llegaba con ese extra de motivación por su segunda final consecutiva. Nadie se atrevía a reconocerlo abiertamente, pero se intuía la primera "orejona" en las vitrinas de Mestalla. 
El fútbol no es justo. De haberlo sido aquella maldita noche, el Valencia habría barrido al equipo alemán durante los minutos en los que lo tuvo arrinconado. O en el peor de los casos, la fatídica tanda de penaltis habría sido perfecta convirtiendo a Cañizares en el héroe de la noche. Pero nada de eso ocurrió aquel maldito día de 2001. El fútbol no es justo, no.

Para la ilustración de Cañizares me base en la famosa foto de aquel día. La hice con portaminas Staedler y la repasé con tinta Faber-Castell. En Adobe Illustrator, tras el escaneo, le di color y grosor a las líneas así como un poco de sombra. La Copa de Europa está sacada de un banco de imágenes vectorial.

jueves, 6 de julio de 2017

Independence Day

Alexi Lalas
Estamos en una semana muy importante para los Estados Unidos, primera potencia mundial en muchos campos pero, de momento, no en el fútbol. El día 4 de julio se celebra el Día de la Independencia y es día de festejos y celebraciones en todo el país. Hasta los residentes en el extranjero encuentran hueco en sus agendas para celebrarlo. La industria del cine ya se ha encargado de grabar a fuego en nuestras mentes el mencionado día. Es por ello que hoy hacemos un repaso al estado del fútbol en el país norteamericano. 
Para hacerlo con alguien reconocido a nivel mundial (por lo menos entre los futboleros), he decidido ilustrar al genial Alexi Lalas. El de Michigan mamó el fútbol de pequeñito, influido quizás por su padre (griego), lo cual no le impidió probar con otros deportes. Lalas tiene talento también para el hockey. Como muchos otros niños, Alexi comenzó a dar patadas al balón de manera mas o menos formal en su colegio. Tuvo una carrera juvenil un tanto informal, ya que la Major League Soccer fue fundada a raíz del Mundial '94 y anteriormente el fútbol, pese a haber existido años antes otra liga profesional, era algo minoritario y más bien amateur. 
El caso es que Lalas consiguió ser parte de la selección anfitriona de la mano de Bora Milutinovic para ese Mundial. Fue uno de los mejores jugadores del equipo, lo que le valió una breve aventura por el fútbol europeo (Padova) y latinoamericano (Emelec). Tras ese paréntesis en su carrera, era de esperar que la nueva MLS contase con él para reforzar su imagen y Alexi pasó por las filas de varios equipos locales hasta retirarse en 2003. 
Como anécdota, destaca el hecho de que pese a llegar a ser futbolista gracias a jugar en su universidad (algo muy habitual en deportistas profesionales en los EEUU), Lalas no acabó su carrera, que había comenzado en 1988, hasta...¡2013! El paréntesis para formar parte del equipo nacional y desarrollar su carrera profesional duró 25 años. 
En la actualidad, el pelirrojo continúa analizando partidos para diversos medios de comunicación y no pierde comba con la música, ya que es un gran aficionado al rock. Incluso tuvo una banda durante su juventud.

La ilustración de Lalas es un montaje basado en una fotografía encontrada en la red. Está hecha a lápiz y tinta, escaneada y trabajada con Adobe Illustrator. La pose de santo es para darle el toque místico a la figura del futbolista.

jueves, 29 de junio de 2017

El verano de los futbolistas

Neymar
Oficialmente, en el hemisferio norte, estamos en verano. Es esa estación del año difícil de asimilar por los que amamos este deporte porque pasan cosas que no pasan el resto del año. Hay grandes torneos, grandes fichajes, hay pretemporadas con partidos morralleros, polémicas y noticias de relleno en los medios que tienen que llenar páginas hablando de fútbol cuando no hay partidos de fútbol sobre los que hablar. Este verano, el de 2017, además solo se juega la Copa Confederaciones, esa antesala al Mundial que solo sirve para cabrear a los futbolistas que no pueden tomar sus merecidas vacaciones. ¡Pobres tipos!
Porque, ¿que sería de la prensa en general si, llegado el verano, no pudiesen hacer una minuciosa cobertura de las vacaciones de los futbolistas? Es también un momento importante y más bien previsible en el mundillo del fútbol. Si el día de mañana me convirtiese en paparazzi y tuviese que ganarme las castañas siguiendo a los futbolistas durante el verano, solo tendría que moverme entre Ibiza, Marbella y el Caribe. Así de simple y llana es la cosa. ¿O acaso pensaba que con la de dinero que entra en la cuenta corriente de estos modernos gladiadores se iban a tomar la molestia de empaparse de cultura y saber? ¿Habrá algún fotógrafo a las puertas del Louvre esperando ver a las estrellas del PSG? ¿Sabrá Cristiano Ronaldo por donde está la puerta del Museo del Prado? ¿Sabrá Messi que la Sagrada Familia no es la suya? No, señor lector, el futbolista medio solo quiere salir a mostrarse con su yate rodeado de séquito y familia. Ser capturado por las cámaras de prensa rosa luciendo palmito y novia (o ligues, como en la ilustración de Neymar) y tras un par de semanas volver al ruedo es algo a lo que aspiran muchos futbolistas. Dios le da pan al que no tiene dientes y las estrellas de las grandes ligas europeas son una muestra de ello. Quizás las inquietudes de esta gente se limiten a eso, a lo previsible y estipulado y no sepan (o no quieran) lo que hay fuera de la burbuja en la que se mueven. Como en el caso de Neymar, solo querrán seguir viviendo a base de hat-tricks. Dentro y fuera de la cancha. ¡Feliz verano!

Ilustración hecha con tinta, acuarelas y rotuladores. El cuerpo de Neymar lo coloree con acuarelas y a partir de ahí fui realizando el resto de la composición. Las chicas del fondo las dejé en blanco y negro para resaltar la figura del futbolista. Las manchas de la gorra también las hice con acuarelas. Le di contraste a la composición con Adobe Photoshop y dejé el fondo completamente blanco.

jueves, 22 de junio de 2017

Dios, échame una mano

Diego Maradona, Peter Shilton y Dios
Una efeméride es, según la Real Academia Española, "un acontecimiento notable que se recuerda en cualquier aniversario de él". En el fútbol, como en muchos otros ámbitos, se celebran muchísimas efemérides. Las más populares suelen recordar campeonatos , finales agónicas y títulos ganados con sangre, sudor y lágrimas. Pero también hay recuerdos de acontecimientos que marcaron un momento del partido, un segundo que quedó en el recuerdo de protagonistas y espectadores y que se suele celebrar siempre que sea posible. Un gol, una parada o una jugada suele quedar tatuada en la retina de los espectadores y con el paso del tiempo va cobrando vida propia, y el gol se acaba marcando desde cada vez mayor distancia, o el delantero se acaba yendo cada vez de más y más defensores. 
Hoy es una de esas efemérides mágicas del fútbol. Hoy se celebran dos de los mejores goles nunca vistos en un Mundial (casi diría que en la historia del fútbol). El 22 de junio de 1986 se jugó en el mítico estadio Azteca de México, el partido correspondiente a los cuartos de final entre Argentina e Inglaterra. La sangre derramada durante la Guerra de las Malvinas aún estaba caliente y ambos equipos pretendían hacer justicia sobre el terreno de juego. Era una vendetta deportiva. Ambos equipos se tenían muchas ganas. 
De los dos goles que marcó Argentina en este partido, hoy voy a hablar solo de uno. El que abrió el marcador. Es el llamado gol de "La mano de Dios". Todo ocurrió muy rápido, demasiado para el ojo humano. Tanto que incluso hoy, más de 30 años después del episodio, cuesta verlo con claridad en las pantallas. Transcurría el minuto 6 de la segunda parte y una jugada de Diego Maradona cambió la historia del fútbol. En un intento de tirar una pared con su compañero Jorge Valdano, el defensor Steve Hodge logró interceptar el balón con la punta del botín, desviando la pelota hacia su portería y, de esa manera, romper el fuera de juego en el que estaba Maradona, dispuesto a recibir la pared de Valdano. Como el balón venía bombeado desde arriba, el portero inglés Peter Shilton se lanzó a por el balón al mismo tiempo que lo hacía el pequeño Diego con su metro y sesenta y cinco centímetros de altura. Como Maradona no llegaba de cabeza, decidió tirar de picaresca y golpeó la pelota con la mano. Mano clara para todos menos para el árbitro tunecino y su asistente. El gol subía al marcador para sorpresa no solo de los ingleses sino incluso del propio Maradona que en el festejo no paraba de mirar a los jueces. Fue Diego quien al finalizar el partido dijo que el gol había sido "un poco con la cabeza y un poco con la mano de Dios". Así es, Dios le había echado una mano.

Ilustración hecha con acuarelas. Comencé con las manchas del cuerpo y las cabezas. El color gris del portero lo hice con rotulador. Para añadir detalles utilicé lápiz y tinta. La mano de la parte superior está pintada con rotulador y el destello del balón lo hice con Adobe Photoshop para darle un tono místico a la composición.

jueves, 15 de junio de 2017

¡Fue sin querer queriendo!

Memo Ochoa
Las expectativas creadas en torno a un futbolista a veces son muy altas. Ponemos el listón tan alto que luego nos asustamos. Es tal la presión que debe soportar la supuesta estrella que luego acaba estrellada. Ejemplos en cada temporada hay muchos y podría hacer un blog hablando solo de estos casos. 
Por poner un ejemplo, esta semana ilustro al "Memo" Ochoa. El mexicano es un auténtico porterazo que, tras brillar en su país, dio el salto a Europa buscando hacerse un hueco entre los grandes. Tuvo la suerte de jugar en Francia y España pero en clubes discretos como el Ajaccio, Málaga y Granada. En los citados clubes se le esperaba como un seguro en la portería, como una garantía. Su suerte quiso que en Francia su equipo encontrase su lugar en la parte baja de la clasificación hasta que en su tercera temporada el descenso a segunda se hizo realidad. Ochoa emigró a la todopoderosa liga española y aterrizó en el Málaga. Llegar con el cartel de estrella y tener por delante a un porterazo como el camerunés Kameni no es algo fácil de digerir ni de asimilar. El mexicano apenas pudo demostrar su valía tras haber hecho un gran mundial (hablo del de Brasil) y acabó jugando pocos partidos de Liga y algunos de Copa. 
El "Memo" no bajó los brazos y se embarcó en la aventura del Granada, propiedad de un millonario asiático que apostó por montar un equipo al más puro estilo "Torre de Babel". El proyecto era ambicioso y con estrellas de la talla del mexicano, pero quizás pecó de poco realista. Pese a ser el portero más goleado esa temporada, también fue récord haciendo paradas. El equipo andaluz acabó en segunda pero Ochoa fue de los futbolistas que más valoró la afición. 
Se puede decir que, pese a ser uno de los mejores porteros que ha tenido la selección mexicana, Guillermo Ochoa no ha tenido suerte en su aventura europea. Se esperaba mucho de él, si, pero tampoco es que estuviese en equipazos en donde pudiera demostrar su valía. Al "Memo" le metieron goles por todos lados mientras él hacía lo imposible por pararlo todo. Si me preguntan si querría tenerle en mi equipo, mi respuesta sería rotunda y afirmativa, si. A Ochoa le han metido goles, si, pero el podría defenderse al más puro estilo Chavo del Ocho: "Fue sin querer queriendo".

El dibujo de Ochoa fue realizado con portaminas Staedler y tinta. Tras escanear el trabajo, retoqué las líneas con Adobe Illustrator para darle más movimiento. El color y el sombreado también lo hice con dicho programa. El barril lo obtuve de un banco de imágenes gratuito y lo coloqué para darle ese toque a Chavo del Ocho.

jueves, 8 de junio de 2017

La poción mágica

Gary Lineker, célebre futbolista inglés que jugó en el Barcelona español del siglo pasado (entre otros equipos), dijo en una ocasión: 
" El fútbol es un deporte que inventaron los ingleses, juegan once contra once, y siempre gana Alemania. "
 Es una muletilla en el fútbol que sale a la luz siempre que ganan los alemanes, aunque no son los únicos. Brasil, España, el Madrid o el Barcelona también son de esos equipos que "siempre ganan" y al hincha que ama otros colores el tema le cansa. Por mucho espectáculo que den, por muchos récords que rompan, uno siempre quiere que su equipo llega arriba del todo y gane "a los de siempre". No quiere quedarse atrás. Y es por eso que muchos equipos juegan con sus propias armas. A falta de un once lleno de estrellas o con un presupuesto más propio de un equipo de barrio, sale a la luz el ingenio. ¡Ojo! No estoy hablando de trampas o juego sucio, más propio del Estudiantes de la Plata de Bilardo (y que podría discutirse si jugar así era una táctica), sino de pequeñas triquiñuelas, ases en la manga que algunos equipos saben jugar cuando mejor les conviene. Por poner un ejemplo ilustrado, hablo de Bolivia. Casi cualquier futbolista que haya tenido que jugar un partido en la altura de La Paz, a más de 3.500 metros sobre el nivel del mar, ha sufrido el llamado "mal de altura". Es la falta de adaptación a la hipoxia (falta de oxígeno) de la altitud. Imagine hacer deporte al máximo nivel y que comience a faltarle el oxígeno. Una locura, ¿no?. Tradicionalmente Bolivia no ha tenido equipos muy fuertes ni competitivos, tanto a nivel de clubes como el propio seleccionado nacional. Pese a ello, cualquier rival que haya hecho el ridículo en La Paz (si "googlea" encontrará muchos ejemplos) suele acusar directamente a la altitud. Es por ello que la FIFA, la tan sensata y coherente FIFA, quiso prohibir jugar partidos a más de 2.500 metros por dicho tema. El revuelo, por supuesto, fue considerable. Incluso el presidente boliviano, Evo Morales, logró el apoyo de numerosas personalidades para pelear contra dicha prohibición (Maradona se apuntó, claro). La sangre no llegó al río (pero si a la cabeza) y La Paz sigue albergando partidos oficiales (suele ser sede de la selección cuando juega de local en su país). Y Bolivia sigue siendo segundo por la cola en la clasificación mundialista de Sudamérica. Pese a la altitud de La Paz. Alguien pensó que era la poción mágica, pero resultó que no. Aún así, es su "As" en la manga.

La ilustración de Evo Morales fue hecha con tinta Faber-Castell y rotuladores Kuretake ZIG. El propio sombreado también fue hecho con rotuladores. La ilustración no tiene retoques salvo un equilibrio de color con Adobe Photoshop.

jueves, 1 de junio de 2017

Er Pupone

Llega el verano, ese incómodo lapso de tiempo en el que el fútbol descansa demasiado (por lo menos para nosotros, los futboleros). Salvo algún gran torneo estival, suele ser un momento de reflexión y de hacer balance de la temporada. Unos se van, unos vienen, otros lo han hecho genial y a otros se les señala la puerta de salida.
Pero también están los siempre amargos finales de carrera. El famoso cuelgue de las botas. Los futbolistas que por uno u otro motivo deciden dejar de ser jugadores profesionales. Porque futbolista lo serán toda la vida, no es algo a lo que se pueda renunciar. Los hay que deciden acabar su carrera por alguna lesión o por no encontrar equipo. Y luego están las leyendas. 
Esta semana hablo de Francesco Totti. El talentoso futbolista italiano ha decidido poner punto y final a su trayectoria en las canchas por un tema de edad. Con 40 años y cientos de partidos y goles a sus espaldas, el cuerpo pide descanso y un poco de tranquilidad. Lo curioso en la trayectoria de 25 años como futbolista profesional de Totti es que siempre han sido vistiendo los colores del mismo club, el naranja de la Associazione Sportiva Roma. Si ya es difícil encontrar a un futbolista fiel a unos colores en divisiones inferiores, que Totti lo haya sido en un club de los llamados "grandes" de Italia (y quizás hasta de Europa) dice mucho de él y del club que defendió.
El llamado "fútbol moderno", en el que el futbolista es pura mercancía utilizada para ganar dinero, se caracteriza precisamente por hacer que un jugador se mueva de aquí para allá asesorado por su séquito de representantes que ven en cada traspaso o cesión un nuevo filón para llenar de dinero sus bolsillos. Ningún futbolista dura más de un par de años en el mismo equipo. Los hinchas no tenemos tiempo de cogerles cariño y sentirles como parte del club. Por suerte existen tipos como Totti, que rechazó suculentas ofertas para ir a jugar lejos de su querida Roma, que se enamoró de su ciudad, de su equipo y de su gente, y que no quiso venderse por un puñado de euros. ¿A quien no le gustaría tener un Totti en su equipo?

Francesco Totti es una ilustración de una serie que hice de "Cracks Mundiales". Es una ilustración hecha con portaminas y tinta. Tras el escaneo la trabajé en Adobe Illustrator. La textura de la barba la hice con el mismo programa para darle más realismo a la imagen. El mote del jugador lo puse bajo la ilustración con el color naranja de la Roma.

jueves, 25 de mayo de 2017

Sangre, sudor y sangre

Terry Butcher
Todos los deportes, y el fútbol no iba a ser menos, son susceptibles de causar daños o lesiones a quienes lo practican. Hay lesiones que suelen ser más frecuentes en ciertos deportes o que aparecen con los años tras la práctica continuada. Casi nadie está a salvo.
El fútbol, como hablaba en anteriores entradas, se lleva la palma en cuanto a la teatralidad de sus jugadores. A nadie le extraña en absoluto ver a un futbolista retorcerse de dolor en el suelo tras el roce con un rival. Hay infinidad de vídeos por la red en las que pueden verse miles de ejemplos de teatro, de jugadores pillados "in fraganti" sin siquiera haber tenido contacto más que con el aire, retorcerse en el suelo y reclamar justicia para su supuesto verdugo. 
Uno de los mayores problemas de este espectáculo es que incluso con la tecnología actual es difícil saber cuando un jugador finge o cuando le acaban de levantar por los aires de verdad. De ahí que muchos árbitros reclamen el llamado VAR (Videoarbitraje) para salir de dudas en ciertas jugadas durante el partido, siendo las entradas fuertes una de ellas. 
Porque, y debemos ser sinceros, pocas veces hemos podido ver a un futbolista recibir una entrada o golpe por parte del rival y levantarse del suelo sin más, sin pedir justicia. Pocas veces, si, pero para bien o para mal, han habido casos. Uno de los más famosos es el que ocurrió el 6 de septiembre de 1989 en Estocolmo, Suecia. Aquél día Suecia recibía a Inglaterra en un partido clasificatorio para el Mundial de Fútbol de Italia '90. En la defensa del equipo visitante jugaba Terry Butcher (aquel al que Maradona tuvo de testigo en el famoso partido de la Mano de Dios y del Gol del Siglo) quien, al principio del encuentro, se hizo una brecha en la cabeza por la que comenzó a sangrar abundantemente. Atendido por los médicos de su equipo, Butcher siguió jugando durante los noventa minutos con la cabeza vendada. Pese al aparatoso vendaje, la sangre continuó saliendo hasta convertir su camiseta (bueno, todo su ser) en algo digno de una película de terror. El propio futbolista no dudaba en utilizar su cabeza para ir a por el balón. Al bueno de Terry no se le oyó queja alguna durante ni después del partido. ¿Se imagina ver una escena parecida hoy en día? Está claro, ningún futbolista puede, actualmente por cuestiones sanitarias, jugar ensangrentado. Pero incluso si se pudiese, nadie lo haría. Preferirían el teatro a lo que hizo Terry Butcher. Eso le costó sangre, sudor...y más sangre.

Tranquilo, lector, lo que hay en la ilustración no es sangre de verdad. Son manchas rojas hechas con pinceles en Adobe Photoshop tras haber acabado la ilustración. La ilustración fue hecha a portaminas y tinta, escaneada y trabajada en Adobe Illustrator.

jueves, 18 de mayo de 2017

¡Che, Pibe!

Carlos Valderrama
Los futboleros de mi generación saben de lo que hablo. No habían tantos partidos televisados ni tanto circo alrededor de éste hermoso deporte, de tal forma que era fácil identificar a tu jugador preferido cuando veías un partido por la tele. Si además era un tipo con talento y estilo era aún más fácil. Y si tenía algún rasgo físico destacable más todavía. 
Todo esto era lo que tenía Carlos "El Pibe" Valderrama. Jugaba que daba gusto verle y tenía (tiene, que doy fe de ello) una tupida melena rubia que le hacía visible desde la puerta de tu casa. Reconozco que en mi tierna infancia no pensaba que llevaba el pelo tintado, ni siquiera cuando veía su negro mostacho. ¡Serían los genes, que se yo!
Valderrama fue, para su época, un trotamundos del fútbol. Pasó por varios equipos colombianos y dio el salto a la MLS de EEUU después de haber jugado en Europa (Valladolid, tocada de huevos por parte de Míchel incluida, y Montpellier). En los EEUU está considerado uno de los mejores futbolistas que pasaron por aquella liga, ¡y mira que han pasado muy buenos jugadores por allí. 
En su selección marcó una época, con un equipazo dirigido por Pacho Maturana y jugando junto a monstruos de la talla de Leonel Álvarez, el Tino Asprilla o René Higuita. Aquella selección será recordada por haberse paseado en las eliminatorias al Mundial de EEUU '94 con un recordado 0-5 a la todopoderosa selección de Argentina en el mismísimo estadio Monumental de Buenos Aires. Aquel equipo fue de los que enamoraron a propios y extraños, jugaban un fútbol vistoso y divertido. Valderrama era el director de la orquesta en el centro del campo y el resto jugaba. Era un placer para la vista de cualquier futbolero. Eso y más era El Pibe.

Ilustración realizada con portaminas Staedler, entintada con Faber-Castell y escaneada. El perfilado de las líneas y el coloreado fueron hechos con Adobe Illustrator. El balón es un vector de un banco de imágenes. Para darle más volumen al pelo de Valderrama utilicé una muestra de textura de Illustrator.