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jueves, 29 de noviembre de 2018

Cuidado con el mono

Germán Burgos
Los entrenadores del fútbol actual (hablamos de las ligas grandes, por decirlo de alguna manera) son casi tan importantes que los propios futbolistas. Prueba de ellos es que cada vez más parecen modelos en la banda, dando órdenes y gesticulando con trajes entallados y peinados a la última. Saben que las cámaras se ocupan de ellos tanto como sus pupilos y no quieren pasar por alto su momento de fama televisivo. Pero no nos olvidemos que en el banquillo no solo está el entrenador y los suplentes, sino parte del cuerpo técnico, incluido el segundo entrenador. Esa figura que ha ido cobrando cada vez más importancia. Son la mano derecha del míster y los que en ocasiones se parten la cara por él. Un ejemplo es el "Mono" Burgos en el Atlético de Madrid. Es el guardaespaldas de Simeone y el que ladra al que se le ponga por delante. Sus pintas se alejan del glamour y los flashes, siempre va en chandal y con cara de recién levantado de la siesta. Nadie puede con él, a veces ni el propio "Cholo". 
Si hay un personaje del fútbol actual al que puedes ilustrar cabreado (o al menos con ese gesto) es al "Mono" Burgos. Era mi intención sacarlo con estilo cómic y gesticulando a su estilo. Hice el trabajo a lápiz y tinta y lo coloreé en Adobe Illustrator. Quizás un fondo le habría venido bien a la composición.

jueves, 30 de noviembre de 2017

Huevos

Diego Pablo Simeone
¿A quien no le suena la frase "partido a partido"? ¿Quien de los entrenadores actuales del fútbol español diría usted que es el más pasional y entregado? ¿Quien dice que "el esfuerzo no se negocia"? No le de más vueltas, tiene usted en mente a Diego Pablo Simeone. "El Cholo", como se le conoce en los ambientes futboleros, es un tipo que como jugador se dejaba hasta la última gota de sudor en la cancha. Supo defender las camisetas de los clubes en los que jugó con una lealtad y entrega absolutas. No solo corría sino que no se arrugaba ante nadie y daba la cara por sus compañeros. Era un jugador de esos que uno siempre quiere en su equipo aunque a veces se le iba la mano (o la pierna, como puede confirmar Julen Guerrero). No era un talento como futbolista pero tenía huevos, y eso la hinchada lo agradecía. Y cuando dio el salto a los banquillos no iba a ser menos. Pide siempre a sus futbolistas que den lo mismo que daba él en la cancha. Entrega, pasión y huevos. Sus equipos juegan con una intensidad increíble. No ofrecen espectáculo pero si resultados.
Para ilustrar a Simeone se me ocurrió contrastar esa imagen de tipo duro y atlético (en todos los sentidos) con unos frágiles huevos. La mirada del tipo desafía al espectador, está desnudo mostrándose tal y como es él. Las pinceladas de acuarela refuerzan la masculinidad y tosquedad de la figura. Sus grandes manos guardan con cuidado la cesta de los huevos. Parece mostrarlos para enseñar lo que más valora y cuida. Quise escapar de la típica imagen del entrenador a pie de campo dando gritos, en especial de alguien como "El Cholo", sería muy previsible y poco original. El perfilado de la ilustración está hecha con tinta negra y para esta obra opté por "cerrar" el dibujo.

jueves, 27 de abril de 2017

El conejito de Duracell

David Villa
El futbolista profesional a partir de los 30 años ya no es competitivo. Los veteranos se arrastran por el campo. A esas edades ya no están para jugar. ¿Quien no ha oído (o peor aún, dicho) alguna vez alguna de estas frases en ambientes futboleros? Muchas veces y la mayoría de ellas de manera rotunda. Es algo que se dice casi como un mantra sin evaluar realmente el rendimiento del deportista. Evidentemente, un chaval de 20 años tiene una potencia, una capacidad física y una explosividad que no tiene uno de 40. Eso es cierto. Pero, ¿alguien puede pretender que esos 20 años de diferencia entre uno y otro jugador no se noten fisicamente?
Como amante del fútbol debo reconocer (y usted, querido lector, también debería hacerlo) que hay muchos futbolistas que, como el buen queso curado, mejoran con el paso del tiempo. Voy a tirar nombres: Ibrahimovic (al momento de escribir estas líneas acaba de sufrir una grave lesión), Buffon, Pirlo o nuestro querido David Villa.
El Guaje comenzó a jugar al fútbol en su Asturias natal para pasar al Zaragoza y dar el salto al Valencia, en donde se consagró como futbolista goleador. Casi rozando la treintena, Villa fue traspasado al todopoderoso Barcelona en una operación que parecía su jubilación anticipada. Nada más lejos de la realidad. Villa demostró que tenía cuerda y jugó tres años más a un altísimo nivel (ganó todos los torneos con el equipo catalán: Liga, Copa, Champions y Mundial de Clubes). Ya con 32 años se marchó al Atlético de Madrid. Si, definitivamente ese era su retiro, pensábamos los amantes del buen fútbol. Jugó un año y se marchó. ¿A donde podría ir a penar un delantero, al que se le exige potencia, velocidad y goles, con 33 años? ¿A un club de Segunda B? ¿A un torneo de solteros contra casados? 
No, el gran David Villa fue a derrochar talento a EEUU, a la Major League Soccer. El New York City (previo paso durante unos meses por su filial australiana) apostó fuerte por él para apuntalar su delantera y convertirle en un gran reclamo para hinchas y curiosos. La apuesta le salió perfecta. David sigue dando batalla por las canchas de Norteamérica y se cansa de meter goles. Ya cerca de los 36 años el Guaje parece no querer colgar las botas y se lo pasa pipa jugando como un chaval. Parece el conejito de Duracell. 

La ilustración pertenece a una serie que realicé sobre grandes futbolistas de la historia. Basada en una fotografía, realicé la ilustración a lápiz y tinta. Tras escanearla, la coloreé con Adobe Illustrator retocando las líneas para darle más volumen y profundidad. También añadí una textura para la barba aplicando un motivo de Illustrator.

jueves, 17 de noviembre de 2016

Palmas y Flores

Quique Sánchez Flores
Hay familias que parecen marcadas por una profesión o mundillo (vamos a llamarle así). Los Bush por la política, los Gasol por el baloncesto o los Flores por la música. ¿He dicho los Flores por la música? Bueno, vamos a decir que casi toda la familia está marcada por la música, porque uno de sus miembros, Enrique, decidió probar suerte por otros derroteros. El pequeño Quique comenzó su carrera como jugador en el desaparecido Club Deportivo Pegaso (Madrid) para continuar en el Valencia CF, Real Madrid y finalizar en el Real Zaragoza. 
Al colgar las botas, y tras una fugaz carrera como comentarista en el desaparecido Canal 9 valenciano, decidió seguir unido al fútbol (parece ser que la música no acababa de engancharle) como entrenador. Mal no lo hizo (bueno, sigue en activo) porque ha conseguido destacar en todos los equipos a los que ha dirigido. Ha llegado a ganar la Europa League y la Supercopa Europea con el Atlético de Madrid, que no es poco.
Actualmente en las filas del Espanyol, Quique es un personaje muy querido en el mundo del fútbol. Aquel chico que pudo haber aprovechado el filón familiar y dedicarse a dar palmas, decidió volcarse al mundo del fútbol y triunfar. ¡Olé por ti, Quique Sánchez Flores!

Para esta ilustración continué con mi habitual método de dibujo a lápiz (mi portaminas Staedler 0,5mm) para luego entintar con Faber-Castell Pitt. Tras escanearlo lo trabajé en Adobe Illustrator con la herramienta Calco Interactivo. Como la línea no salía muy detallada opté por la opción Relleno (en lugar de Trazo) y luego apliqué la herramienta Bote de pintura interactiva.

jueves, 27 de octubre de 2016

Marcando territorio

Leandro Machado
Leandro Machado fue un (a mi gusto) gran delantero con un fugaz paso por el Valencia. Solo defendió la casaca Che durante la temporada 1996/97 pero fue suficiente tiempo para dejar huella en el club. Solo marcó 8 goles con el equipo valencianista pero uno de ellos fue más que especial. 
En plenas Fallas, las fiestas mayores de Valencia, el equipo jugaba en el Vicente Calderón contra el Atlético de Madrid. 
El Frente Atlético, el mayor grupo de animación de la hinchada rojiblanca, no dejaba de animar a su equipo a la vez que la tomaba con el delantero brasileño. Con el partido 1-3 a favor de los visitantes, Leandro consiguió marcar el cuarto y definitivo tanto a favor del Valencia y fue cuando decidió devolver el "favor" a la hinchada atlética. Ni corto ni perezoso, para celebrar el gol se dirigió detrás de la portería, se puso a cuatro patas y simuló una meada como si fuese un perro. La duración de tan bochornosa celebración fue muy breve, quizás porque ningún compañero se acercó a celebrarlo con él, quizás por la lluvia de objetos que le caían desde la grada. 
En cualquier caso, la anécdota quedó en eso, una "curiosa" anécdota que quizás en La Liga actual le hubiese costado una más que segura sanción (y un tirón de orejas del todopoderoso Tebas). 
Leandro quiso marcar territorio y salió con el rabo entre las piernas. 


Esta ilustración, realizada hace ya un tiempo, la hice con tinta y rotuladores Kuretake Zig. El dibujo lo comencé con portaminas Staedler antes de perfilarlo y colorearlo. El césped aunque lo coloreé con los rotuladores tuve en mente darle color digital, con Adobe Photoshop. El retoque final del trabajo si que fue con Adobe Photoshop para realzar el color.

jueves, 19 de mayo de 2016

ESPECIAL EUROCOPA 2016: El Ardaturanismo

Arda Turan
Turquía, un país a caballo entre Europa y Asia, será otra de las selecciones participantes en la fase final de la Eurocopa de Francia. A nivel deportivo siempre se ha dicho que ir a jugar a ese país es ir "al infierno" debido a la pasión y calor que ponen sus hinchas en las tribunas de sus estadios. Da igual si es fútbol o baloncesto. El equipo rival siempre tendrá un recibimiento "hostil" lleno de bengalas, luces, gritos y mucho humo. Así son los turcos, apasionados y viscerales, como el personaje que llega esta semana al blog. Arda Turan juega actualmente en el FC Barcelona pero puedo afirmar que la fama (por lo menos en España) le llegó vistiendo la camiseta del Atlético de Madrid. Allí se convirtió en un auténtico ídolo tanto por su talento y entrega como por su carácter y temperamento. Lo que se llamó el "Ardaturanismo". El diario El País lo explicaba así en el año 2015: "El 'ardaturamismo' es sobre todo estética. La imagen de alguien que sonríe jugando". Un tipo que es un dios en su país y que supo seguir siéndolo en España. Se le adoraba y se le perdonaba todo: salidas nocturnas, algún que otro mal partido y hasta un zapatazo a un juez de línea que dio la vuelta al mundo, como muestra la ilustración (curiosamente contra el FC Barcelona en un partido de Copa del Rey). Así es y será Arda Turan, uno de los talentos de la próxima Eurocopa de fútbol. ¡Viva el Ardaturanismo!