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jueves, 30 de noviembre de 2017

Huevos

Diego Pablo Simeone
¿A quien no le suena la frase "partido a partido"? ¿Quien de los entrenadores actuales del fútbol español diría usted que es el más pasional y entregado? ¿Quien dice que "el esfuerzo no se negocia"? No le de más vueltas, tiene usted en mente a Diego Pablo Simeone. "El Cholo", como se le conoce en los ambientes futboleros, es un tipo que como jugador se dejaba hasta la última gota de sudor en la cancha. Supo defender las camisetas de los clubes en los que jugó con una lealtad y entrega absolutas. No solo corría sino que no se arrugaba ante nadie y daba la cara por sus compañeros. Era un jugador de esos que uno siempre quiere en su equipo aunque a veces se le iba la mano (o la pierna, como puede confirmar Julen Guerrero). No era un talento como futbolista pero tenía huevos, y eso la hinchada lo agradecía. Y cuando dio el salto a los banquillos no iba a ser menos. Pide siempre a sus futbolistas que den lo mismo que daba él en la cancha. Entrega, pasión y huevos. Sus equipos juegan con una intensidad increíble. No ofrecen espectáculo pero si resultados.
Para ilustrar a Simeone se me ocurrió contrastar esa imagen de tipo duro y atlético (en todos los sentidos) con unos frágiles huevos. La mirada del tipo desafía al espectador, está desnudo mostrándose tal y como es él. Las pinceladas de acuarela refuerzan la masculinidad y tosquedad de la figura. Sus grandes manos guardan con cuidado la cesta de los huevos. Parece mostrarlos para enseñar lo que más valora y cuida. Quise escapar de la típica imagen del entrenador a pie de campo dando gritos, en especial de alguien como "El Cholo", sería muy previsible y poco original. El perfilado de la ilustración está hecha con tinta negra y para esta obra opté por "cerrar" el dibujo.

jueves, 31 de agosto de 2017

Míchel, Míchel, Míchel,...

Míchel y Carlos Valderrama
Sobre artimañas, malas (o buenas) artes y demás triquiñuelas para ganar hemos hablado anteriormente en este blog. Pero siempre es algo que da mucho juego para hacer ilustraciones. Casi cualquier personaje y situación me inspira para dibujar el mundo del fútbol. Han habido situaciones puntuales que siempre me han rondado la cabeza y que tenía en mente retratar. Para la de esta semana, que os resultará conocida a muchos de vosotros, os voy a poner en situación. 
Corría la temporada 1991/92 y en el Real Valladolid de España jugaba un grupo de talentosos colombianos: René Higuita, Leonel Álvarez y Carlos Valderrama, dirigidos por Pacho Maturana. El equipo debía jugar contra el Real Madrid en el Bernabéu. Todo un desafío. Durante un lance del partido (creo recordar que era un saque de esquina) las cámaras de televisión captaron una escena chocante. El centrocampista Míchel, del Real Madrid, comenzó a manosear la entrepierna de Valderrama ante la insólita mirada del colombiano, que se mostraba tan sorprendido que no sabía ni que hacer. El gesto de Míchel, con cara de estar esperando el bus, daba un aire surrealista a la escena. 
Años más tarde, el español explicó que aquello ocurrió por el típico "pique" entre futbolistas durante el partido, en el que varios futbolistas se amenazaban los unos a los otros con tocarle los huevos al rival. Míchel llevó el desafío a otro nivel y cumplió su promesa ante la mirada de propios y extraños.
En una época en la que las cámaras de televisión se encargaban de mostrar el partido y poco más, los espectadores tuvimos la "suerte" de haber podido ver la cómica escena en vivo y en directo. De haber pasado hoy, habríamos tenido mil tomas diferentes de televisión y un micrófono pegado a ellos para captar cualquier comentario.
El fútbol puede ser muy divertido y espectacular, y también, como hemos visto, extraño y cómico. Todo sirve para ganar, incluso utilizar estas raras artes. Tras la escena, de la que ya han pasado más de 25 años, al bueno de Míchel las hinchadas rivales le siguen cantando aquello de "¡Míchel, Michel, Míchel, maricoooooon!". Y Míchel, como buen tipo que es, se lo sigue tomando a broma. Un grande.

La ilustración está realizada inspirándome en la famosa escena. La técnica es acuarela para definir los colores y portaminas y tinta para perfilar los bordes. Con Adobe Photoshop, tras escanear el trabajo, le di un pequeño retoque de contraste y color.

jueves, 25 de agosto de 2016

Alguien tiene más huevos que tú

Santiago Cañizares y Zlatan Ibrahimovic
El 6 de marzo de 2007 en Mestalla será recordado por la famosa pelea entre Burdisso, Navarro, Córdoba, Marchena, Figo y todo el que pasaba por allí en ese momento. La tangana fue histórica y en alguna que otra charla entre amigos suele salir el tema entre risas. 
En aquel famoso partido jugaba el que hoy es uno de los iconos del fútbol mundial (autoproclamado), el gran Zlatan Ibrahimovic. 
El sueco, por aquel entonces, jugaba con el 8 en la espalda y llevaba una pseudo melenita adolescente. No era lo que es hoy pero iba camino de serlo. Tenía talento y gol pero no era tan chulito como hoy en día aunque apuntaba maneras, como suele decirse. 
Hay una máxima en la vida que dice algo así como que puedes ir de chulo por la vida pero con cuidado, porque siempre (y digo siempre) te vas a encontrar con alguien aún más chulo que tú. Y entonces, atente a las consecuencias. 
Eso le pasó a Ibra en aquel famoso partido. Tuvo la desgracia de ponerse chulo con el gallo del corral. Con nada más y nada menos que con Santiago Cañizares. Casi nada. 
Cañete, lejos de calmar los ánimos, no tuvo problema alguno en encarar al sueco y explicarle algunas cosas a la cara. Así de fácil. Parece ser que Zlatan vio que la cosa iba en serio y decidió dedicarse a jugar, que es lo suyo. 
El gallo del corral tiene más huevos que tú. Siempre.

viernes, 5 de febrero de 2016

Huevos en Mestalla

Guus Hiddink

Arnhem es una pequeña ciudad situada al sureste de Amsterdam, en Holanda. Durante la Segunda Guerra Mundial fue víctima de cruentos combates entre los soldados nazis y los aliados por el control de un punto estratégico en dicha ciudad. Como a muchas otras poblaciones, este tipo de situaciones, dejó una profunda huella que quedaría en la memoria de sus habitantes durante mucho tiempo. Guus Hiddink, cuya familia proviene de esa ciudad, es una de esas personas que quedaron marcada. Fue jugador de fútbol antes de entrenador (muy bueno, por cierto) y su vida siempre ha estado ligada a este deporte. Una de sus etapas como "míster" le llevó a los banquillos del Valencia Club de Fútbol. En el invierno de 1992 y a muchos kilómetros de Arnhem, Guus tuvo un feo "flashback" en Mestalla. En un partido contra el Albacete Balompie, unos ultras (unos descerebrados) decidieron colgar una bandera con una cruz esvástica en una de las alambradas del campo. Hiddink, según cuentan las crónicas de la época, fue tajante: hay que retirar ya esa bandera. Se negaba a jugar el partido con eso a la vista, exhibiéndose como un trofeo. "Yo estoy seguro de que los chicos no saben lo que representa para mucha gente ver un banderín con estos símbolos", dijo al diario El País en su momento. Guus fue valiente, tuvo lo que se llama en jerga futbolera "huevos". No podía soportar revivir algo así después de tanto tiempo y tan lejos de su casa. No en un estadio de fútbol. Gracias, Guus.