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jueves, 18 de octubre de 2018

Lesiones

Ewald Lienen
Las lesiones. De un tiempo a esta parte me resulta muy difícil poder ver un vídeo o fotografía de una lesión importante. Se me retuerce el alma. Será que empatizo demasiado, no lo sé. Algunas imágenes se me han quedado grabadas a fuego en la memoria: Ronaldo y su rodilla jugando para el Ínter, el pie dado vuelta de Filipe Luis jugando para el Depor o una muy antigua que vi no hace mucho, la de Ewald Lienen. Entra en YouTube y seguro que el primer vídeo al poner ese nombre te revuelve las tripas. ¡Joder, que al tipo le dan una patada tan grande que le revientan el músculo hasta verse el  fémur! Esas escenas, que son parte del fútbol, pueden con mi alma.
No quise pasarme de morboso y simplemente ilustré al tipo en la camilla acordándose de la familia de su verdugo (Norbert Siegmann). La cara y el gesto de Lienen hablan por sí solas. Es una ilustración que hice ya hace un tiempo pero que quería rescatar para la ocasión. Hecha a lápiz y tinta, la escaneé para trabajarla en Illustrator aunque se nota que antes no trabajaba tanto la escena ni cuidaba mucho el detalle. Me centré en el personaje aplicando color y sombras dejando de lado a su entorno. 


jueves, 25 de mayo de 2017

Sangre, sudor y sangre

Terry Butcher
Todos los deportes, y el fútbol no iba a ser menos, son susceptibles de causar daños o lesiones a quienes lo practican. Hay lesiones que suelen ser más frecuentes en ciertos deportes o que aparecen con los años tras la práctica continuada. Casi nadie está a salvo.
El fútbol, como hablaba en anteriores entradas, se lleva la palma en cuanto a la teatralidad de sus jugadores. A nadie le extraña en absoluto ver a un futbolista retorcerse de dolor en el suelo tras el roce con un rival. Hay infinidad de vídeos por la red en las que pueden verse miles de ejemplos de teatro, de jugadores pillados "in fraganti" sin siquiera haber tenido contacto más que con el aire, retorcerse en el suelo y reclamar justicia para su supuesto verdugo. 
Uno de los mayores problemas de este espectáculo es que incluso con la tecnología actual es difícil saber cuando un jugador finge o cuando le acaban de levantar por los aires de verdad. De ahí que muchos árbitros reclamen el llamado VAR (Videoarbitraje) para salir de dudas en ciertas jugadas durante el partido, siendo las entradas fuertes una de ellas. 
Porque, y debemos ser sinceros, pocas veces hemos podido ver a un futbolista recibir una entrada o golpe por parte del rival y levantarse del suelo sin más, sin pedir justicia. Pocas veces, si, pero para bien o para mal, han habido casos. Uno de los más famosos es el que ocurrió el 6 de septiembre de 1989 en Estocolmo, Suecia. Aquél día Suecia recibía a Inglaterra en un partido clasificatorio para el Mundial de Fútbol de Italia '90. En la defensa del equipo visitante jugaba Terry Butcher (aquel al que Maradona tuvo de testigo en el famoso partido de la Mano de Dios y del Gol del Siglo) quien, al principio del encuentro, se hizo una brecha en la cabeza por la que comenzó a sangrar abundantemente. Atendido por los médicos de su equipo, Butcher siguió jugando durante los noventa minutos con la cabeza vendada. Pese al aparatoso vendaje, la sangre continuó saliendo hasta convertir su camiseta (bueno, todo su ser) en algo digno de una película de terror. El propio futbolista no dudaba en utilizar su cabeza para ir a por el balón. Al bueno de Terry no se le oyó queja alguna durante ni después del partido. ¿Se imagina ver una escena parecida hoy en día? Está claro, ningún futbolista puede, actualmente por cuestiones sanitarias, jugar ensangrentado. Pero incluso si se pudiese, nadie lo haría. Preferirían el teatro a lo que hizo Terry Butcher. Eso le costó sangre, sudor...y más sangre.

Tranquilo, lector, lo que hay en la ilustración no es sangre de verdad. Son manchas rojas hechas con pinceles en Adobe Photoshop tras haber acabado la ilustración. La ilustración fue hecha a portaminas y tinta, escaneada y trabajada en Adobe Illustrator.

jueves, 22 de diciembre de 2016

Jugar, cueste lo que cueste

Beñat
El fútbol, como muchos otros deportes, es un deporte en donde el contacto físico hace que produzcan lesiones o heridas entre sus jugadores. Una entrada, un salto o incluso un golpeo al balón pueden lesionar (en mayor o menor medida) al jugador. 
Ahora bien, en el fútbol se ha extendido, desde hace mucho tiempo, la teatralización. Está claro, una patada o un codazo duelen, pero no te dejan sin sentido (bueno, en contadas ocasiones si). No hay más que buscar en internet acciones "violentas" en otros deportes (rugby, fútbol americano o incluso fútbol femenino) para ver en que condiciones siguen jugando: cabezas vendadas, sangre chorreando y demás heridas no son excusa para continuar jugando. 
En el fútbol masculino pasa lo contrario. Por regla general, un ligero roce sirve de excusa para ver a un futbolista retorcerse de dolor en el suelo y perdiendo todo el tiempo posible. Bueno, no siempre, si su equipo va ganando se levanta al momento, y sino tarda una eternidad. Sospechoso, ¿no?. 
Está claro que este teatro forma parte de la picaresca del llamado deporte rey, pero hay que reconocer que a veces desespera. Y más cuando se ven imágenes como aquella de Sergio Busquets ante el Inter de Milán, revolviéndose de dolor en el césped con las manos en la cara mientras abría unos dedos para poder ver la que le iba a caer a su "agresor". 
Por suerte existen jugadores que, literalmente, se parten la cara por su equipo y salen al campo con vendas y lo que haga falta y sin rechistar. Me viene a la cabeza aquella mítica imagen de Terry Butcher con la cabeza vendada y la camiseta inglesa llena de sangre jugando sobre el terreno de juego. ¡Y no dijo ni mu!
Ilustramos, para la entrada de esta semana, a Beñat del Athletic Club. Jugó, con la cabeza vendada. Pero jugó. Y no se quejó.

La foto de referencia de Beñat es real, con la cabeza vendada. Una vez hecha la ilustración, la entinté y la escaneé para trabajarla en Adobe Illustrator. Los besos que tiene por el cuerpo son de un banco de vectores gratuitos y fueron colocados con el modo "multiplicar" de Illustrator.