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jueves, 5 de abril de 2018

Mundial 2018: Argentina

Sergio Agüero
En el post de esta semana hablo de una de las, a priori, candidatas a ganar cualquier Mundial en el que diga presente. Argentina es siempre un rival a temer por nombres y no tanto por el bloque. El futbolista argentino siempre ha pecado de cierto individualismo que le pasa factura a la hora de dar la cara con su selección. ¿Será por eso que en sus clubes rinden muy bien pero con la celeste y blanca bajan el listón? Un ejemplo muy actual es el del Kun Agüero, delantero del Manchester City y uno de los máximos anotadores en la Premier League, pero a la vez muy cuestionado con la selección argentina. Calidad le sobra pero, ¿le pesa la camiseta o peca de egoísmo en la cancha?
Esta es otra de las ilustraciones que he realizado con la App Procreate para iPad. Aunque sigo trabajando con casi los mismos pinceles desde que la descubrí, los resultados me siguen gustando. Tengo que decir que no utilizo el Apple Pencil y sin embargo la fluidez del trazo es excelente. Tras dibujar y colorear con esta aplicación, di los retoques finales con Adobe Photoshop. De momento no he encontrado un programa para el iPad que me permita trabajar con esa soltura. 

jueves, 7 de diciembre de 2017

Brindo contigo

Sergio Araujo
En el fútbol se hacen bromas, los hinchas se ríen de casi todo lo que rodea a este deporte, incluso hay hinchadas que se ceban con algún jugador en especial por alguna cuestión extra deportiva. Pero como en todos los ámbitos, hay temas tabú. Esas cuestiones espinosas que casi nadie prefiere tocar por ser consideradas delicadas o que sobrepasan los mal llamados límites del humor. Cuando un futbolista arrastra un pasado (o un presente) tormentoso, existe una especie de pacto de silencio entre aficionados, periodistas e incluso los propios futbolistas. Que cuestiones entran en este apartado ya es algo relativamente difícil de clasificar. ¿Infidelidades? ¿Cuestiones fiscales? ¿Abuso de drogas o alcohol? ¿Una cabeza con pocas luces?
El argentino Sergio Araujo tuvo un paso por la Unión Deportiva Las Palmas que estuvo salpicado por su escarceo con el alcohol. Un par de multas policiales por conducir ebrio que saltaron a la prensa pudieron con este chico que iba para figura y acabó con sus pies en la pobre liga griega. Un talento estropeado por problemas extra deportivos. Otro más y ya van demasiados casos de deportistas que ven su carrera estropeada por temas así. Pero, ¿quien está libre de pecado? ¿Esto tiene arreglo?
Para esta ilustración encontré una fotografía que me gustó mucho por la posición que tenía Araujo. Me venía al pelo rematar la ilustración con un logotipo como el de la famosa serie norteamericana "Cheers". El tipo parece escuchar el llamado de la copa. Le puede la fiesta por sobre todas las cosas. Incluso el color de la camiseta juega con el propio logotipo y hace juego con la cerveza. Hice el trabajo a lápiz, como siempre, para luego escanearlo y trabajarlo en Adobe Illustrator. Sombras duras sin degradado, le dan volúmen a la ilustración vectorial. En este caso no retoqué la imagen con Photoshop, es puramente vectorial.

jueves, 30 de noviembre de 2017

Huevos

Diego Pablo Simeone
¿A quien no le suena la frase "partido a partido"? ¿Quien de los entrenadores actuales del fútbol español diría usted que es el más pasional y entregado? ¿Quien dice que "el esfuerzo no se negocia"? No le de más vueltas, tiene usted en mente a Diego Pablo Simeone. "El Cholo", como se le conoce en los ambientes futboleros, es un tipo que como jugador se dejaba hasta la última gota de sudor en la cancha. Supo defender las camisetas de los clubes en los que jugó con una lealtad y entrega absolutas. No solo corría sino que no se arrugaba ante nadie y daba la cara por sus compañeros. Era un jugador de esos que uno siempre quiere en su equipo aunque a veces se le iba la mano (o la pierna, como puede confirmar Julen Guerrero). No era un talento como futbolista pero tenía huevos, y eso la hinchada lo agradecía. Y cuando dio el salto a los banquillos no iba a ser menos. Pide siempre a sus futbolistas que den lo mismo que daba él en la cancha. Entrega, pasión y huevos. Sus equipos juegan con una intensidad increíble. No ofrecen espectáculo pero si resultados.
Para ilustrar a Simeone se me ocurrió contrastar esa imagen de tipo duro y atlético (en todos los sentidos) con unos frágiles huevos. La mirada del tipo desafía al espectador, está desnudo mostrándose tal y como es él. Las pinceladas de acuarela refuerzan la masculinidad y tosquedad de la figura. Sus grandes manos guardan con cuidado la cesta de los huevos. Parece mostrarlos para enseñar lo que más valora y cuida. Quise escapar de la típica imagen del entrenador a pie de campo dando gritos, en especial de alguien como "El Cholo", sería muy previsible y poco original. El perfilado de la ilustración está hecha con tinta negra y para esta obra opté por "cerrar" el dibujo.

jueves, 23 de noviembre de 2017

Hay que ganar como sea

Carlos Salvador Bilardo
Uno de los grandes dilemas del fútbol desde sus inicios es el de ganar como sea o hacerlo pero jugando bien ante todo. Parece ser que en lo que respecta a un partido, solo caben esas dos posibilidades. Jugar bien o jugar mal. Ganar o perder. A eso se reduce el fútbol para muchos aficionados a este hermoso deporte. Pero el fútbol es más que eso, aunque si lo reducimos a eso y tenemos que destacar a un personaje que siempre ha querido ganar como sea y especular con el resultado, ese personaje sería Carlos Salvador Bilardo. 
El entrenador y ex-jugador argentino siempre ha reconocido abiertamente querer ganar al precio que sea. Como futbolista destacó en el Estudiantes de La Plata campeón de la Copa Libertadores de finales de los años 60. Aquél que desconcertaba a sus rivales pinchándolos con alfileres que escondían con astucia para evitar la sanción. Como entrenador no fue menos y famoso es su grito desde el banquillo del Sevilla: "¡Al rival, pisálo!", cuando un asistente de su equipo iba a atender a un rival lesionado.
Para ilustrar a Bilardo que mejor que destacar la agresividad y malas artes de sus equipos que fusionar al personaje con una escena de la famosa película Pulp Fiction. Don Carlos parece levantar su arma ante un rival herido o con ganas de pelea. Bilardo no se va con vueltas y hace lo que tenga que hacer para ganar. Así de simple.
Tras hacer un improvisado montaje con Adobe Photoshop, ilustré la composición a lápiz (y a ojo, como siempre, sin calcar) y tinta para luego escanear el trabajo y colorearlo con Adobe Illustrator. Me gusta el resultado final, con esa mirada inexpresiva y fría. Parece un auténtico personaje de una película de Tarantino. Lleva las iniciales DT, Director Técnico (como se conoce al entrenador en Argentina), como señal inequívoca de su papel en todo esto.

jueves, 19 de octubre de 2017

Carlos I de Liniers y III de La Boca

Carlos Bianchi
Argentina, como muchos otros países latinoamericanos, rinde un culto a veces exagerado a sus próceres. Cada país tiene los suyos propios a los que adora hasta el punto de tener un himno propio o adornar cada despacho oficial con su retrato. Así, Venezuela tiene a Simón Bolívar, Uruguay a José Artigas o Chile a Bernardo O'Higgins. ¿Y Argentina? Argentina tiene a Manuel Belgrano, José de San Martín y Carlos Bianchi. Si, si, ha leído bien, Carlos Bianchi. El entrenador bonaerense se ha ganado el derecho a ser reconocido como prócer de la nación. Méritos tiene y bien merecidos. Con su querido Vélez Sarsfield logró, como entrenador, la única Copa Libertadores del club y con Boca Juniors consiguió ni más ni menos que tres Copas Libertadores. Eso le convierte, con toda justicia, en uno de los mejores entrenadores americanos de la historia. Su paso por el viejo continente es otra historia, pero hoy hablamos del prócer, del personaje adorado en Argentina.
La ilustración es un montaje de la cara de Bianchi con el cuerpo de José de San Martín en uno de sus más famosos retratos. Los colores de la bandera argentina cambian por el azul y oro de Boca Juniors. Para darle el estilo clásico ilustré la composición con acuarelas y lápiz, dejando el uso de tinta negra tan solo para pequeños detalles de la vestimenta. Aunque por el escaneado no se aprecia, los remates de la ropa los pinté con tinta dorada para darle mas pompa al retrato. El pelo lo hice con lápiz de punta dura y portaminas trazando la dirección para darle forma y volumen. En la parte izquierda de la ilustración apliqué un poco de sombreado con acuarelas para destacar la parte derecha, donde mira el personaje. Una vez escaneada la ilustración le hice unos retoques mínimos de color y contraste con Adobe Photoshop.

jueves, 22 de junio de 2017

Dios, échame una mano

Diego Maradona, Peter Shilton y Dios
Una efeméride es, según la Real Academia Española, "un acontecimiento notable que se recuerda en cualquier aniversario de él". En el fútbol, como en muchos otros ámbitos, se celebran muchísimas efemérides. Las más populares suelen recordar campeonatos , finales agónicas y títulos ganados con sangre, sudor y lágrimas. Pero también hay recuerdos de acontecimientos que marcaron un momento del partido, un segundo que quedó en el recuerdo de protagonistas y espectadores y que se suele celebrar siempre que sea posible. Un gol, una parada o una jugada suele quedar tatuada en la retina de los espectadores y con el paso del tiempo va cobrando vida propia, y el gol se acaba marcando desde cada vez mayor distancia, o el delantero se acaba yendo cada vez de más y más defensores. 
Hoy es una de esas efemérides mágicas del fútbol. Hoy se celebran dos de los mejores goles nunca vistos en un Mundial (casi diría que en la historia del fútbol). El 22 de junio de 1986 se jugó en el mítico estadio Azteca de México, el partido correspondiente a los cuartos de final entre Argentina e Inglaterra. La sangre derramada durante la Guerra de las Malvinas aún estaba caliente y ambos equipos pretendían hacer justicia sobre el terreno de juego. Era una vendetta deportiva. Ambos equipos se tenían muchas ganas. 
De los dos goles que marcó Argentina en este partido, hoy voy a hablar solo de uno. El que abrió el marcador. Es el llamado gol de "La mano de Dios". Todo ocurrió muy rápido, demasiado para el ojo humano. Tanto que incluso hoy, más de 30 años después del episodio, cuesta verlo con claridad en las pantallas. Transcurría el minuto 6 de la segunda parte y una jugada de Diego Maradona cambió la historia del fútbol. En un intento de tirar una pared con su compañero Jorge Valdano, el defensor Steve Hodge logró interceptar el balón con la punta del botín, desviando la pelota hacia su portería y, de esa manera, romper el fuera de juego en el que estaba Maradona, dispuesto a recibir la pared de Valdano. Como el balón venía bombeado desde arriba, el portero inglés Peter Shilton se lanzó a por el balón al mismo tiempo que lo hacía el pequeño Diego con su metro y sesenta y cinco centímetros de altura. Como Maradona no llegaba de cabeza, decidió tirar de picaresca y golpeó la pelota con la mano. Mano clara para todos menos para el árbitro tunecino y su asistente. El gol subía al marcador para sorpresa no solo de los ingleses sino incluso del propio Maradona que en el festejo no paraba de mirar a los jueces. Fue Diego quien al finalizar el partido dijo que el gol había sido "un poco con la cabeza y un poco con la mano de Dios". Así es, Dios le había echado una mano.

Ilustración hecha con acuarelas. Comencé con las manchas del cuerpo y las cabezas. El color gris del portero lo hice con rotulador. Para añadir detalles utilicé lápiz y tinta. La mano de la parte superior está pintada con rotulador y el destello del balón lo hice con Adobe Photoshop para darle un tono místico a la composición.

jueves, 30 de marzo de 2017

Elegir entre Papá o Mamá


Ser un niño es disfrutar, vivir cada día como una nueva experiencia y descubrir el mundo en cada detalle que te rodea. Ser niño en si es de los mejores recuerdos que uno tiene. No se en que momento de mi infancia exactamente comencé a amar el fútbol pero se que ese flechazo fue inmediato. Me quedaba absorto viendo partidos de fútbol callejero, por la televisión o en la "popular" de la cancha. Me enganchaba en todos los sentidos. Y como todo niño que ama el fútbol, comencé a descubrir a mis primeros ídolos, que por suerte eran muchos. Y como niño tuve el privilegio de disfrutar de la época dorada del mejor de todos los tiempos, Diego Armando Maradona. ¿El mejor? Bueno, al menos para mi que pude verlo en directo y que grité como loco cada uno de sus goles y triunfos. Ya por aquellos años había quien afirmaba, incluso en Argentina, que el mejor futbolista de todos los tiempos no había nacido en Villa Fiorito, sino en Tres Coraçoes, a más de 2000 kilómetros al norte de esa localidad bonaerense. Estaban hablando, efectivamente, del gran Edson Arantes do Nascimento, más conocido como Pelé.
La polémica estaba (y sigue estando) servida. Unos decían que Pelé era un auténtico mago del balón que hacía bailar al resto del equipo al compás que él marcaba. Otros decían que jugando con diez leyendas a su lado era fácil destacar, que así cualquiera. Hay quien defiende a Maradona afirmando (y razón no les falta) que si pudo sacar campeona del mundo a Argentina en México '86 jugando al lado de 10 ladrillos era una señal inequívoca de que él era el elegido.
Y los hay aún más atrevidos que osan poner por encima de los dos más grandes a Messi o Cristiano Ronaldo sin inmutarse. A eso si que les digo que jugando acompañados de esas estrellas hasta yo jugaría bien. Y eso ya es decir demasiado. ¡Un poco de cordura, por favor!
En cualquier caso, el trono del fútbol mundial está en disputa entre estos dos monstruos. Pero es difícil elegir. No se puede elegir entre papá o mamá.

Ilustraciones hechas en lápiz y por separado. Tras el entintado y escaneado, las perfilé y coloreé en Adobe Illustrator. Los rótulos que aparecen al pie de cada uno de los jugadores están puestos también con ordenador. Utilizando Adobe Photoshop uní las imágenes en una sola.

jueves, 16 de marzo de 2017

Me dicen el Matador

Mario Alberto Kempes
Esta semana un grande del fútbol español y europeo está de celebración. Aunque sus últimos años no están siendo los mejores para la entidad, el Valencia Club de Fútbol se ha ganado durante estos casi cien años de historia un lugar en el corazón de quienes amamos este deporte.
¿Quien puede olvidar a grandes plantillas, jugadores y entrenadores que han defendido estos colores? No me diga que no le suenan nombres como Di Stéfano, Zubizarreta, Ranieri, Villa o Mundo. Gente que ha sabido ganarse a la muy difícil grada de Mestalla a base de garra y entrega. Afición muy criticada en las últimas temporadas por su supuesta falta de apoyo a un equipo que ha tenido altibajos (más bajos que altos) en los últimos años. Pese a señalar a jugadores que no han dado ni dan la talla para vestir los colores del Valencia, son muchos más los jugadores que pueden decir que con entrega y sudor, la afición siempre estará de su lado.
Las leyendas de este gran club se han ganado la admiración y respeto dentro y fuera del campo. Mario Alberto Kempes, una de las "vacas sagradas" de la historia del club, es un ejemplo de ello. Como jugador lo dio todo, era pura garra, potencia y gol. Tuvo un fugaz paso por el banquillo de Mestalla en aquella famosa dupla con el uruguayo Héctor Núñez (era su segundo, pero sufría como el que más) y llegó a ser embajador del club. Los actuales gestores del club, en un acto insólito tras no digerir unas merecidas críticas por parte del "Matador", decidieron prescindir de la figura de Kempes como embajador. Pese a todo, el amor del argentino por el Valencia es incondicional. Como muchos otros ex-jugadores, no pierde ocasión de ofrecerse para ayudar al club de sus amores de todas las maneras posibles. Hombre de club.
Esa es la huella que deja un club casi centenario en el corazón de la gente que tiene el orgullo de defender sus colores. ¿Grada crítica? Más bien exigente, diría yo, porque sabe que sus jugadores pueden conseguir cosas importantes si se lo proponen. ¿O acaso aquel famoso Valencia de Benítez era un crisol de estrellas? No se trata de tener nombres en el club, sino de hombres. Gente implicada como El Matador, don Mario Alberto Kempes. Amunt!

Ilustración hecha con portaminas de 0'5 mm. y pasada a tinta. Escaneada y trabajada con Adobe Illustrator. Las letras de "Matador" fueron añadidas para crear una composición en homenaje al jugador.

jueves, 9 de marzo de 2017

El alumno aventajado

Eduardo Berizzo y Marcelo Bielsa
Siempre se ha dicho que para poder llegar lejos en cualquier campo o actividad es bueno (y muy necesario) tener un mentor. Según la Real Academia Español, un mentor es un "Consejero o guía". Se supone, entonces, que un mentor es alguien que ha recorrido tu camino y que puede enseñarte cosas que quizás tú mismo no podrías aprender por tu cuenta (o te costaría muchísimo hacerlo). En base a su experiencia vivida, el mentor está a tu lado para facilitarte las cosas. Esto, claro está, se aplica a todas las facetas de la vida. Y el fútbol, por supuesto, no iba a ser una excepción. 
En el deporte rey hay mentores dentro y fuera de la cancha. Hay jugadores veteranos que "apadrinan" a jóvenes dispuestos a comerse el mundo y entrenadores que velan por sus pupilos aconsejando lo mejor para ellos. 
Hoy en el blog hablamos de Marcelo Bielsa y uno de sus discípulos más conocidos en la liga española, Eduardo "Toto" Berizzo. La mayoría de mis recuerdos futboleros de niños ocurrieron en la cancha de River Plate pero había un equipo que siempre me hacía gracia por su juego y por su política de exprimir al máximo su cantera: Newell's Old Boys. Recuerdo de aquel equipo muy buenos jugadores como Abel Balbo, Mauricio Pochettino, el "Tata" Martino o Eduardo Berizzo. Y su director de orquesta era un tipo que ya entonces era apodado el "Loco" por su revolucionaria manera de organizar y controlar al equipo. Recuerdo ir con mi hermano a la cancha de Platense para ver la "vuelta olímpica" de Newell's en el '92. La gente estaba eufórica por el título de liga conseguido y por lo que había conseguido aquel loco. Y como leí en una reciente entrevista a Pochettino (hoy un exitoso entrenador), "Bielsa marcó a toda una generación". Y añado, dentro y fuera de la cancha. 
Hay quien se muestra un tanto crítico con su manera de dirigir y sus excéntricos métodos (su punto de locura es imprevisible) y hay quien va más allá diciendo que será todo lo loco que quiera pero que títulos ha ganado pocos. Y puede que sea cierto, pero también lo es que algo tiene que tener Marcelo para haber influido tanto en otros entrenadores que han ido tomando su relevo. 
Eduardo Berizzo, que ya lleva tres temporadas al frente del Celta de Vigo, ha sabido ganarse el respeto de su equipo y del resto de la liga aplicando el "método Bielsa", siendo muy meticuloso en la labor de cada jugador, juego ofensivo y mucho toque de balón. Se nota su influencia, ya que en el caso de el "Toto", tuvo la suerte de tenerle como entrenador y compartir banquillos como ayudante suyo.
Para los amantes del fútbol espectáculo (no resultadista, para entendernos) es un placer que existan entrenadores influenciados por don Marcelo. Y que vengan muchos más. 

Ilustración hecha con Adobe Illustrator tras el escaneado de un boceto a lápiz. La composición está tomada de una fotografía de ambos entrenadores. El símbolo de peligro biológico colocado en la ropa de Bielsa enfatiza su fama de loco. Con líneas punteadas jugué a dirigir la mirada de ambos.

jueves, 9 de febrero de 2017

Reaccionar o morir

Roberto Fabián Ayala
Hace unos días, y mucho tiempo después de su estreno, tuve ocasión de ver la galardonada película Gravity. Me gustó mucho. El desarrollo de la historia hasta el final te mantiene en constante tensión. El resumen de la historia en una frase sería algo así como: "lucha y ve a por todas si no quieres morir en el intento". Una máxima que debería aplicarse a todos (o por lo menos a la mayoría de) los aspectos de la vida. 
En contrapartida al visionado de la película, llevo muchos años siguiendo (sobre todo por TV) al Valencia, y las últimas temporadas están siendo una auténtica pesadilla. En este caso se podría decir que la máxima de la película Gravity, por lo menos a nivel deportivo, no se aplica para nada. Cuesta ver un partido del Valencia de los últimos dos o tres años (salvo contadas excepciones) sin preguntarse si esos jugadores saben lo que es luchar e ir a por todas. O si lo saben no lo plasman en la cancha.
Hay quien dice que si no hay calidad en la plantilla, hay quien dice que faltan estrellas Hay teorías para todos los gustos e hinchas al respecto. Sobre la calidad de la plantilla uno puede discutir largo y tendido hasta que a uno le vienen a la mente nombres como Rufete, Mista, Carboni, Albelda o el que ilustra el artículo, Roberto Fabián Ayala. ¿Eran todos ellos unos portentos técnicos? Probablemente no lo fueron pero supieron suplir esa carencia con una entrega y garra terribles, sabían intimidar (en el mejor de los sentidos) al rival. Tenían lo que por estas tierras se denomina Sentiment (Sentimiento, en español). Sabían, como buenos profesionales que eran, que no solo defendían a la empresa que les pagaba la nómina, sino que defendían unos colores, una historia e incluso una afición. 
Quizás si los miembros de la actual plantilla supieran entender esto podrían comenzar a enderezar la situación y aspirar a algo más que a no descender a segunda división. 
Sentiment, señores jugadores, necesitamos sentiment.

La ilustración está basada en una imagen muy conocida de Ayala. La realicé con portaminas Staedler 0'5mm y luego la entinté con Faber-Castell. Tras escanear la ilustración la trabajé con Adobe Illustrator para colorearla y sombrearla. Las letras las coloqué también con Illustrator y les dí un pequeño toque tridimensional para darles volumen.

jueves, 2 de febrero de 2017

Dándole la mano a Dios

Peter Shilton y Ali Bin Nasser
El 22 de junio de 1986 iba a pasar a la historia por muchas cosas. Estábamos en plena recta final del mundial de fútbol de México. Se jugaban los cuartos de final entre Argentina e Inglaterra (los otros cuartofinalistas eran la Brasil de Sócrates, la Francia de Platini, Alemania Federal que llegaría a la final, México con Hugo Sánchez, la España de Butragueño y la Bélgica de Enzo Scifo).
Había muchísima tensión en el ambiente. El motivo no era otro que la guerra, la maldita guerra. En 1982 la dictadura militar que gobernaba Argentina, en un intento de ganar apoyo popular, decidió intentar recuperar por la fuerza la soberanía de las Islas Malvinas (las llamadas Falklands por los ingleses). La guerra entre ambos países se desató y la contienda duró poco más de dos meses. Cientos de muertos en ambos bandos dejaron una herida que en aquel Mundial seguía sangrando. 
Muchos medios de comunicación se dedicaron a promocionar aquel partido como una especie de revancha tras la guerra. Y eso pasó. No había más que ver las caras de los jugadores mientras sonaban los himnos nacionales. El partido prometía emociones fuertes.
Y vaya que si las hubo. Aquel partido será siempre recordado por dos hechos en los que, dicen los supersticiosos, hubo intervención divina: en el minuto 6 de la segunda parte Peter Shilton, el portero inglés, va a por un inocente balón bombeado al que llegan antes la cabeza y la mano de Diego Maradona. Primer gol de Argentina. El segundo hecho ocurrió tan solo 4 minutos más tarde. Tras recibir un pase del "Negro" Enrique en mitad de la cancha, Diego Maradona comienza a irse de medio equipo inglés en dirección a la portería inglesa (dejó atrás a Beardsley, Reid, Butcher, Fenwick y Peter Shilton) para marcar el gol más bonito de la historia, el gol del siglo. Si a esto añadimos el relato de Victor Hugo Morales a uno se le pone la piel de gallina (hágalo, por favor, vea el vídeo aunque solo sea una vez en su vida).  Resultado final: Argentina 2, Inglaterra 1 (descontó Gary Lineker).
Todo esto pasó aquel 22 de junio de 1986, aquel en el que Peter Shilton, ante la inocente mirada del árbitro tunecino Ali Bin Nasser, daba la mano al inicio del partido a Dios, a Diego Armando Maradona, sin saber lo que iba a ocurrir. 

Ilustración realizada íntegramente a mano. Portaminas Staedler 0'5mm con entintado de Faber-Castell. El color y el sombreado lo puse con rotuladores Letraset Promarker. Para retocar la nitidez y el contraste trabajé la imagen en Adobe Photoshop.

jueves, 10 de noviembre de 2016

Barrilete cósmico

"Morales es un analfabeto, un imbécil. Cree que se recibió de relator en la Sorbona de París" decía César Menotti, en 1985 (Diario La Nación, Argentina). Evidentemente, mucha admiración no le profesaba el Flaco a Victor Hugo Morales, el famoso periodista uruguayo. Famoso, sobre todo por relatar aquel mítico gol de Maradona a Inglaterra en el mundial de México en 1986. 
Aquel famoso gol de Diego, en el que gambeteó a media Inglaterra, acabó con Victor Hugo llorando de la emoción y con la voz más que quebrada. Uno de los adjetivos que utilizó ese 22 de junio de 1986, refiriéndose al astro argentino, fue el de "barrilete cósmico". 
La historia, resumida, es la que sigue: Menotti había dicho en unas polémicas declaraciones previas al mundial, que Diego podría ser la figura del torneo si se dedicaba a dejar de "vivir como un barrilete, que si voy o no voy". Las declaraciones no sentaron bien al uruguayo (entre muchos otros periodistas) y en un más que evidente guiño en favor de Diego y sumido en la emoción del histórico gol, llamó a Maradona "barrilete cósmico (¿de que planeta viniste?)". 
Victor Hugo Morales fue, en mi niñez, la voz que escuchaba cada domingo pegado a la radio. La facilidad y poder descriptivo para narrar un partido hacían que prácticamente te sintieras dentro de la cancha. La pasión con la que transmitía cada encuentro hacían de cada domingo una fiesta en la radio. 

La ilustración está hecha a mano completamente. El coloreado del dibujo está hecho con rotuladores Letraset Promarker y tinta Faber-Castell Pitt de punta fina. El croquis del gol lo copié de una imagen que encontré por internet en la que explicaban, de una forma muy gráfica, el desarrollo de la jugada. Cada jugador de los que interviene en el gol está marcado con el número de dorsal.

jueves, 8 de septiembre de 2016

Aunque la mona se vista de seda

Noel Gallagher y Carlos Tévez
Si, amo éste deporte, me encanta el fútbol y el ambiente que se respira en las canchas cada partido, la emoción, el nerviosismo. Son muchas las cosas que te enganchan del fútbol y que a veces no sabes describir con palabras. Evidentemente, también hay cosas que no me gustan, como en muchos otros aspectos de la vida. 
Si estás leyendo esto y no te gusta el fútbol (que lo dudo) serás de los que se quejan abiertamente de la cantidad desproporcionada de dinero que mueve éste deporte (hay muchos otros deportes profesionalizados que deben de mover tanto o más que el fútbol). Pues si, yo pienso lo mismo. Pero también comparto el refrán que dice "la culpa no es del cerdo sino del que le da de comer". Porque las cosas son así, la culpa de que CR7 o Messi cobren lo que cobran la tienen los clubes y el séquito de representantes chupa sangre. 
Y una de las cosas que más me cabrean del dinero que se mueve es que no se invierta en formación. Si, hablo de educación...para el propio futbolista. No es normal que un tipo que no sabe hacer la "o" con un canuto, o que ni sepa cuatro palabras del idioma del país en el que juega y vive, o que tenga serias dificultades para expresarse, esté cobrando millones de euros sin que haya nadie que le diga: "Oye, aprovecha el don que tienes, que te hace ganar tanto e invierte en ti. Lee, fórmate, cultívate aunque solo sea por amor propio". 
Y diciendo esto me viene a la cabeza un vídeo (que puede encontrarse muy fácilmente por la web) de Carlos Tévez festejando un título con el Manchester (ya no recuerdo si United o City) con el entrevistador preguntando en inglés y el "Apache" contestando... En fin, recomiendo su visionado. Un tiempo más tarde vi una fotografía de Noel Gallagher (el cerebro de Oasis) con el "Apache" abrazados y contentos. Veo la imagen y pienso, ¿de que carajo hablaron? Porque si ya es raro oír a Tévez en ingles, mas raro es oír a un inglés que sepa hablar español.
Disculpen mi cabreo, pero aunque la mona se vista de seda, mona se queda.

jueves, 18 de agosto de 2016

Piojos en la cabeza

Claudio Javier "Piojo" López
Lo recuerdo como si fuese ayer. Llevaba poco tiempo en la ciudad cuando el Valencia C.F. anunció el fichaje del desconocido Claudio Javier López. El rápido delantero venía de Racing Club de Avellaneda, un histórico de Argentina, sin apenas cartel. Corría el año 1996 y la gente (imagino que por mi amor hacia el fútbol y viniendo de Argentina) me preguntaba si era bueno o no, que pensaba de este chico. Recordaba algún partido de Racing con él y el "Lagarto" Fleita en la delantera, pero nada del otro mundo. Pensaba, sinceramente, que pasaría sin pena ni gloria por Mestalla. De hecho, su primera temporada en el Valencia fue muy discreta.
Pero el fútbol, como la vida, da muchas vueltas. Tras esa primera temporada, con cambios en el equipo, llegó a Valencia un tipo que lo cambiaría todo. Desde Italia llegó un entrenador también desconocido por aquel entonces (tanto que el presidente del equipo, Paco Roig, llegó a presentarle en público como el señor Rinaldi), el señor Claudio Ranieri. 
Dicen que los buenos entrenadores saben hacer jugar a sus equipos con los jugadores que disponen en la plantilla. Ahí es donde se ve al profesional, al que sabe sacar lo mejor de cada jugador y puede cambiarlo todo. 
Ranieri tenía, tiene, un estilo de juego bastante definido basado en el contragolpe. Velocidad y transiciones muy rápidas. Y en ese esquema de juego el "Piojo" López encajaba como anillo al dedo. 
En los años que estuvo el delantero (en el 2000 se fue a la Lazio italiana) se convirtió en un ídolo de la afición y en historia del club. No solo supo explotar su calidad como delantero, sino que la grada supo agradecer su entrega y garra en cada partido. El tipo iba a por todas y no se arrugaba nunca. Por aquellos años, cuando el FC Barcelona veía su nombre en la alineación del Valencia se echaba las manos a la cabeza. No era para menos, tenían "Piojos" en la cabeza.

jueves, 14 de julio de 2016

El fútbol como arma

Jorge Rafael Videla
En 1976 un golpe de estado encabezado por el ejército argentino con Jorge Videla al frente, derrocó a la presidenta María Estela Martínez de Perón, viuda de Juan Domingo Perón. Ese golpe de estado sumiría al país en una de las peores etapas de su historia. 
El mismo día del alzamiento militar, el 24 de marzo, la selección argentina de fútbol se encontraba en la lejana Chorzow para jugar un amistoso contra Polonia (en aquel entonces un gran equipo que había sido semifinalista en el mundial 74). Los militares, que habían cortado la señal de televisión en todo el país, volvieron a abrirla para emitir el partido en directo. Argentina ganó el partido 1-2 (el loco Houseman marcó uno de los goles) y el gobierno de facto ganó tiempo y quizás algo de calma con tal acto. 
Faltaban dos años para el Mundial de Fútbol y los militares vieron el fútbol como una forma de distraer la atención de los argentinos. El evento fue todo un éxito para el país, se ganó el torneo (no hay pruebas de ello pero se suele comentar que de una manera no muy limpia) y, una vez más, un gobierno utilizaba el deporte (en este caso el fútbol) como opio para el pueblo. Como un arma de control.
Ejemplos como el que se relata en esta entrada hay muchos, por desgracia. Y hay además algo a lo que quizás no se le de tanta importancia: la complicidad de sus actores. En el caso de Argentina hubieron voces críticas, como la del propio seleccionador Cesar Luis Menotti, quien se oponía frontalmente al régimen militar. Otros futbolistas dijeron no darse cuenta de lo que pasaba. 
Pero no hace falta llegar a una dictadura para criticar al mal gobernante. 
En España, durante los duros años de la crisis, con recortes presupuestarios, ley mordaza y demás lindezas contra el pueblo, la selección española de fútbol consiguió sus mayores éxitos (2 Eurocopas y 1 Mundial) y nunca pudimos oír a ninguno de sus futbolistas levantar la voz contra las injusticias que tenía que soportar el pueblo. Oportunidades tuvieron y solo se acordaron de compañeros que ya no estaban (me parece correcto, no lo critico), de hacer chistes o ponerse a cantar. Y eso, de alguna forma, les convierte en cómplices. Un futbolista no debería permitirlo. El fútbol nunca debe ser un arma contra el pueblo.

jueves, 9 de junio de 2016

ESPECIAL COPA AMÉRICA CENTENARIO 2016: ¿Tenés plata?

Nicolás Otamendi
Argentina siempre es candidata en los torneos de fútbol, sea donde sea. No por nada es la vigente subcampeona del mundo. Argentina es de esos países con mucha tradición futbolística, con una prolífica cantera de talentosos jugadores. No hace falta dar nombres, porque hasta al menos sabedor de fútbol le suenan nombres como Maradona, Messi o Bilardo.
Con este cartel se presenta Argentina a la Copa América Centenario. Casi nada, amigos. Pero como ya he dicho en anteriores entradas, no solo de filigranas y rabonas vive el fútbol. También hace falta leña y mano dura. Y hoy para representarlo claramente, ilustro a Nicolás Otamendi. ¿Que si es duro? Resulta que hace poco, tras un partido de UEFA Champions League, los jugadores del Real Madrid le re bautizaron por lo bajo "Ostiamendi". Da que pensar el cariñoso apodo. 
En el Valencia tuvimos la suerte de disfrutarle un año en donde no solo demostró su fortaleza, capacidad de liderazgo y contundencia en la defensa, sino también su amor desmedido por la plata. ¡Ojo!, no estoy criticando el hecho de que los futbolistas busquen ganar dinero, porque son profesionales y viven de esto. Lo que critico son las maneras, el irse a lo loco a buscar un gran contrato sin mirar a donde se va a jugar. Ya no pesa la historia del club, el proyecto, el sentimiento de pertenencia al equipo. Ahora los jugadores miran en que equipo hay un jeque, un millonario dispuesto a derrochar a lo loco y poder acomodarse allí. "¡Agente, búsqueme un buen contrato, el equipo me da igual!", suelen decir a su séquito de representantes.
Es por eso que cuando a Nicolás le ofrecieron irse a otro equipo, él preguntó muy sinceramente: "¿Tenés plata?".

viernes, 25 de marzo de 2016

Messi es un boludo, pero él no lo sabe

Lionel Messi
Lionel Messi es argentino de nacimiento y español (o catalán, para no herir sentimientos) de adopción. Y es un boludo. Si señoras y señores, es un boludo total. De chiquito (de edad, de tamaño lo sigue siendo) tuvo que recibir un tratamiento médico debido a un déficit de su hormona de crecimiento. El médico que se lo dio le aseguró que sería más alto que Maradona. Lio, que es un boludo, se lo creyó. Y se marchó rumbo a Barcelona, a la Masía, huyendo de la crisis argentina y buscando ser futbolista profesional. ¡Que boludo! ¿Que se te perdió en Barcelona? ¿Porque no probaste suerte en un club de Argentina? En Barcelona, el joven Lionel creció física y futbolísticamente y se consagró. Llegó a ser el mejor futbolista, no solo de su equipo (codeándose con Eto'o, Ronaldinho, Deco, Ibrahimovic, Xavi, Iniesta, Neymar, Suárez y un larguísimo etcétera) sino del mundo entero. Aquel boludito, chiquito como japonés con fiebre, vio su sueño hecho realidad. Ser futbolista. Porque él solo quería eso, jugar al fútbol. Pese a las adversidades, lo consiguió. Y pese a todo, hay quien piensa que Messi es un boludo, pero no lo sabe.

viernes, 15 de enero de 2016

Somos campeones, Carlos...

Carlos Bilardo y Pedro Pasculli

El 29 de junio de 1986 fue un día histórico para los amantes del fútbol. Ese día uno de los mejores futbolistas de la historia (para mi el mejor) se consagró campeón del mundo en el mítico Estadio Azteca de México. Ese día millones de argentinos rompieron a llorar de alegría viendo a su selección ganar a Alemania en esa histórica final. Lo recuerdo vagamente, era un niño, pero si que recuerdo la alegría que había entre la gente. Algunos de los recuerdos que tengo los tengo gracias a revistas, periódicos y algún que otro vídeo de Youtube. Y una de las imágenes que siempre tendré presente es el abrazo entre el entrenador, Carlos Salvador Bilardo, y un jugador de aquel plantel que no jugó un solo minuto en aquel partido, Pedro Pablo Pasculli. Esa imagen, que vi por primera vez en un ejemplar de la revista argentina El Gráfico, venía acompañada de un texto bastante emotivo: "¡Carlos, somos campeones!, ¡Si, Pedro, somos campeones!". Esa fotografía, cuya autoría desconozco, era el reflejo de aquel equipo. Pura unión, fuerza, entrega, pasión. En mi opinión, 21 jugadores dirigidos por un genio y un gran entrenador. Un equipazo. Un gran recuerdo.

viernes, 8 de enero de 2016

Ponga un D10S en su vida

Paper Toys de Diego Maradona
Siempre necesitamos creer en algo. Aferrarnos a algo. Hay quien elige una religión, un grupo social o, en mi caso, el fútbol. Desde muy pequeño me gustó el deporte. El juego en equipo, lo importante de estar unidos y ser un grupo. Pero también me apasionó el ambiente y la pasión con la que se vivía este deporte en Argentina, mi tierra de adopción. Tanta era la pasión que podía compararse a una religión. Si, así de exagerado. Gente que lo daba todo por su equipo, por ir a alentar cada domingo, por animar haga frío o calor. Y claro, una religión necesita uno (o más) Dioses. Argentina (y gran parte del mundo) tenía uno muy claro: Diego Armando Maradona. Y como en esta religión, de la que soy un fervoroso devoto, si que se pueden hacer representaciones pictóricas del D10S, decidí hacerla. En forma de "Paper Toy". Mi homenaje al más grande de todos. ¿Quieres tenerlo en el altar de tu casa?, muy fácil, puedes conseguirlo aquí. ¡Alabado sea tu nombre!

lunes, 23 de noviembre de 2015

Cabeza de poronga

Cabeza de Poronga y El Abuelo

Durante un llamado "clásico" entre River Plate y Boca Juniors por la Copa Centenario de la AFA (allá por el mes de julio de 1993) tuve la ocasión de estar en la "popular" de Boca (siendo yo hincha de River, todo un desafío). Además de que la cosa estaba muy animada (eso pasa en casi cualquier tribuna popular de Argentina), en un momento del partido tuve a mi lado a "Cabeza de Poronga" (cabeza de pene), parte del núcleo duro de "La 12", la "barra brava" de Boca Juniors (Una "barra brava" es, para que nos entendamos, un grupo de "ultras" de un equipo de fútbol). Ese grupo, en aquellos años, estaba liderado por José Barrita, alias "El Abuelo" (su pelo canoso explica el mote). A este personaje, obviamente, también tuve ocasión de verle en aquel partido. Los tipos movían a la tribuna como querían como auténticos directores de orquesta, hasta se servían la comida y bebida que se les antojaba. Actuaban con la tranquilidad de quien se cree intocable. Y es que en parte lo eran, porque solo así se explica el tiempo que estuvieron al frente de "La 12" sin esconderse y presumiendo de ello.
Ambos personajes, lamentablemente, tuvieron un destacado historial delictivo (muertos incluidos) que les llevó a estar en prisión. José murió joven, con solo 48 años y alejado del mundo de las tribunas. 
Esta gente siempre me ha parecido, ciñéndome a temas exclusivamente futbolísticos, muy interesante: animan, dan color, empujan y lo dan todo por su equipo. Se vuelcan en cuerpo y alma. 
Pero chicos, con violencia nunca. No, por favor.