jueves, 7 de abril de 2016

Zoolander futbolista

David Beckham
Se mira en el espejo, se arregla el pelo (muy engominado), tiene las cejas depiladas, se coloca varios pendientes, se perfila la barba, se perfuma con una esencia cara y exclusiva, ensaya la mirada, se repasa los tatuajes y se sube el cuello del polo. Ahora saldrá al escenario. Será una de las 22 estrellas del show, le enfocarán las cámaras, le harán fotos, repetirán sus movimientos en más de 100 países y sus fans gritarán como locos si se rasca la nariz. Así son las estrellas de hoy en día, no cantan ni actúan. Son futbolistas, como el David Beckham de la ilustración. Son estrellas mediáticas más pendientes de su imagen que de jugar. No siempre pero casi. Últimamente, cuando veo un partido, me pregunto si sería capaz de encontrar un jugador sin tatuajes (por ejemplo). No lo critico, pero pienso que al final estas estrellas son como Zoolander (aquel personaje creado por Ben Stiller), más pendientes de salir guapos en la foto que de jugar. No se embarran la camiseta, no quieren partirse la cara por su equipo, se tapan la boca cuando hablan, ponen caritas en cada jugada y cuando marcan gol ya no corren a abrazarse con sus hinchas, sino que cogen la primera cámara de televisión que pillan y se abrazan a ella. Ya no vas a la cancha a ver un futbolista, vas a ver a Zoolander futbolista.