domingo, 3 de julio de 2016

ESPECIAL EUROCOPA 2016: El olor del campeón

Joachim Löw
A lo largo de la historia del fútbol, siempre han habido equipos a los que se les atribuye un carácter ganador. No digo equipos que ganen con la camiseta, porque si no hay esfuerzo no llegan los triunfos. Me refiero a esos equipos a los que con tan solo leer su nombre sabes que la cosa no va a ser fácil. Sabes que tendrás que darlo todo y más, y pese a ello sabes que será complicado. 
Uno de esos equipos es, en mi opinión, Alemania. Un equipo que ha tenido sus altibajos (como todos) y que pese a ello ha sabido llegar muy lejos, especialmente en grandes torneos como ésta Eurocopa de Francia. Sus jugadores siempre han sido una especie de gladiadores modernos, tipos que parece que no se cansen nunca, que no paran de correr y que aprietan hasta el último minuto. 
Desde hace unos años (desde el 2006 concretamente) Joachim Löw está al frente de la Mannschaft con muy buenos resultados (Mundial incluido). Un tipo que, siendo un semi desconocido en el fútbol a nivel mundial antes de coger a este equipo, ha logrado colocar a la temida Alemania en el podio del fútbol. Está claro que sin buenos jugadores no haces equipo (el debate sobre que se considera bueno o no está servido), pero está tan claro como que sin un buen director de orquesta los jugadores corren como pollos sin cabeza. Y para poner orden, táctica y motivación en Alemania está Herr Löw (no confundir con Herr Ralf). 
Además de su hermoso pelo negro, una cosa nos llama la atención de Joachim. Sus modales. Y no, no estamos diciendo que sea un maleducado con sus rivales. El tipo parece una balsa de aceite pero se merece una cámara fija durante todo el partido. Sus nervios afloran durante los noventa minutos y el lo canaliza a su manera. Mano en el culo y se la huele (pero mano por dentro del pantalón, rascando chicha). Mano al sobaco y a seguir oliendo. Dedo a inspeccionar la nariz y a jugar con los mocos. Todo un espectáculo del míster en los banquillos. Alguien le habrá llamado la atención pero él sigue a la suya. Él dirá que lo que huele es el olor del campeón.