jueves, 11 de agosto de 2016

Football business

Joe Pesci (Tommy DeVito)
Hoy me desperté con la noticia de que don Silvio Berlusconi había vendido el AC Milán a un grupo inversor chino (el 99,93% del club para ser exactos). Una locura, si, pero no ha sido (ni será) el único en hacerlo. 
El fútbol profesional actual es un negocio puro y duro. Suena frío pero es la realidad. Hoy los clubes de fútbol existen, a nivel empresarial, para ganar dinero. La pasión y el sentimiento del hincha queda de lado. Los gestores de los equipos profesionales son economistas que quizás nunca han sufrido en una tribuna, gritando y sufriendo por unos colores y unos jugadores que sienten como de su propia familia. 
Hay quien se ilusiona con estos cambios de manos porque piensa que un millonario va a gastar dinero en un club como si estuviese jugando al FIFA. La realidad, querido lector, suele ser diferente. El grupo inversor llega dispuesto a tirar la casa por la ventana pero normalmente temes quedarte sin ventana y sin casa. Dinero en fichajes hacen, si, de tal manera que un intermediario infla el precio de un jugador (10 millones de euros por un desconocido jugador de un desconocido equipo portugués, por ejemplo) para sacar una jugosa comisión y el inversor justifica el gasto. Todo muy claro.
Operaciones como esa, o la de comprar un porcentaje de los derechos federativos de un jugador (me imagino comprando primero las dos piernas y luego el resto, no se), la inexplicable cesión con obligación(?) de compra, o el jugador que se marcha al eterno rival sin despeinarse (a cambio de una ridícula cantidad de dinero, por supuesto).
¿Ven arriba a Joe Pesci caracterizado como Tommy DeVito de la película Goodfellas? Pues esa es la imagen que me viene a la cabeza cuando se habla de inversores, jeques, millonarios y demás genios de los negocios en el mundo del fútbol. 
Quizás estemos en presencia de una gran burbuja a punto de estallar o quizás tenga que tragarme mis palabras pero sigo pensando que el fútbol es más que dinero, fichajes e inversión. Es una pasión, un sentimiento. No todo va a ser "business".