jueves, 15 de junio de 2017

¡Fue sin querer queriendo!

Memo Ochoa
Las expectativas creadas en torno a un futbolista a veces son muy altas. Ponemos el listón tan alto que luego nos asustamos. Es tal la presión que debe soportar la supuesta estrella que luego acaba estrellada. Ejemplos en cada temporada hay muchos y podría hacer un blog hablando solo de estos casos. 
Por poner un ejemplo, esta semana ilustro al "Memo" Ochoa. El mexicano es un auténtico porterazo que, tras brillar en su país, dio el salto a Europa buscando hacerse un hueco entre los grandes. Tuvo la suerte de jugar en Francia y España pero en clubes discretos como el Ajaccio, Málaga y Granada. En los citados clubes se le esperaba como un seguro en la portería, como una garantía. Su suerte quiso que en Francia su equipo encontrase su lugar en la parte baja de la clasificación hasta que en su tercera temporada el descenso a segunda se hizo realidad. Ochoa emigró a la todopoderosa liga española y aterrizó en el Málaga. Llegar con el cartel de estrella y tener por delante a un porterazo como el camerunés Kameni no es algo fácil de digerir ni de asimilar. El mexicano apenas pudo demostrar su valía tras haber hecho un gran mundial (hablo del de Brasil) y acabó jugando pocos partidos de Liga y algunos de Copa. 
El "Memo" no bajó los brazos y se embarcó en la aventura del Granada, propiedad de un millonario asiático que apostó por montar un equipo al más puro estilo "Torre de Babel". El proyecto era ambicioso y con estrellas de la talla del mexicano, pero quizás pecó de poco realista. Pese a ser el portero más goleado esa temporada, también fue récord haciendo paradas. El equipo andaluz acabó en segunda pero Ochoa fue de los futbolistas que más valoró la afición. 
Se puede decir que, pese a ser uno de los mejores porteros que ha tenido la selección mexicana, Guillermo Ochoa no ha tenido suerte en su aventura europea. Se esperaba mucho de él, si, pero tampoco es que estuviese en equipazos en donde pudiera demostrar su valía. Al "Memo" le metieron goles por todos lados mientras él hacía lo imposible por pararlo todo. Si me preguntan si querría tenerle en mi equipo, mi respuesta sería rotunda y afirmativa, si. A Ochoa le han metido goles, si, pero el podría defenderse al más puro estilo Chavo del Ocho: "Fue sin querer queriendo".

El dibujo de Ochoa fue realizado con portaminas Staedler y tinta. Tras escanear el trabajo, retoqué las líneas con Adobe Illustrator para darle más movimiento. El color y el sombreado también lo hice con dicho programa. El barril lo obtuve de un banco de imágenes gratuito y lo coloqué para darle ese toque a Chavo del Ocho.