jueves, 1 de septiembre de 2016

Un beso y un adiós

Iker Casillas y Sara Carbonero
El 11 de julio de 2010 fue un día muy importante para el fútbol español. Ese día España perdió su virginidad y fue campeona del mundo. ¡Campeona del mundo!. Y eso después de haber ganado la Eurocopa, un doblete que muchos creían imposible. Una generación de oro consiguió el sueño del niño, llegar a lo más alto jugando bien, enamorando a los hinchas. El mundo entero se rendía al juego de la selección española, un equipo formado por chavales tan normales como tu y yo pero con un don para jugar al balón. En ese equipo veíamos a talentos como Xavi, Iniesta, Villa o Puyol jugar con la alegría y desparpajo de un niño en el patio de un colegio. 
Pero no solo nos dejó historias de fútbol. En ese mundial hubo mucho amor. En serio. Por aquel entonces era un secreto a voces que el portero, Iker Casillas, estaba saliendo con una hermosa periodista deportiva llamada Sara Carbonero. "¡Que guapa es!", pensábamos todos. Porque es así. 
Ese famoso 11 de julio, después del pitido final, todo el país festejaba como loco. El mundo se congratulaba porque había ganado el fútbol espectáculo, el llamado tiki-taka, y porque por fin salía a la luz el tan ansiado romance. 
En la zona mixta del estadio los jugadores celebraban a lo loco cuando, en un momento dado, Sara Carbonero entrevistó al portero (San Iker, tras su célebre parada a Robben) y éste, en un arrebato de pasión, le plantó un beso delante de millones de tele espectadores. 
Iker, aquel chico de Móstoles, era campeón de Europa, del Mundo...¡y se ligaba a la chica guapa!. ¡Joder, que crack!
Yo, que no soy nada madridista, me alegraba un montón. Con tanta fuerza como me enfada hoy ver la salida por la puerta de atrás de la "roja" de tan laureado futbolista. No quiero partidos homenaje o demás parafernalia mediática con un futbolista que tanto ha hecho por el fútbol español. Quiero un trato más humano y justo con él. Desde la época de Mou en el Madrid (mas o menos) el linchamiento mediático con Iker ha sido exagerado. No han dejado de acosarle ni siquiera cuando, muy apenado, dejó el club de sus amores para refugiarse en Oporto.
Solo espero que la historia de Iker no se acabe así. Con un beso y un adiós.