jueves, 29 de diciembre de 2016

Ni si, ni no, ni tal vez...

Dani Parejo
Una de las características del fútbol actual (también llamado "fútbol moderno") es, como ya he comentado en anteriores entradas, la rapidez de los tiempos. Los plazos se han acortado en muchos aspectos. Un torneo ganado es olvidado rápidamente porque necesitamos batir récords y ganar no uno sino muchos y en poco tiempo. No nos paramos a paladear las mieles del éxito ni los tiempos de paz. 
Los futbolistas, como parte del juego, no son ajenos a este fenómeno. Necesitan jugar mucho, marcar muchos goles, asistir mucho, batir récords de porterías imbatidas o lo que haga falta. Y también, por supuesto, necesitan ganar mucho dinero y sentirse mimados, muy mimados. 
La carrera del futbolista profesional es corta, dirán algunos. Es cierto, pero en los últimos años estamos presenciando la figura del futbolista sobre protegido que necesita constante afecto por parte de todo lo que le rodea: afición, club, entrenador, compañeros y el que se le ponga por delante. Quizás un reflejo de la sociedad en la que vivimos, en la que necesitamos afecto y reconocimiento continuo. Premios, halagos y palmaditas en la espalda.
En la ilustración de la semana he elegido a Dani Parejo, jugador (ya no se si capitán o no) del Valencia como ejemplo de ello. Un chico del que el mismísimo Alfredo Di Stéfano llegó a decir: "Es el mejor talento de 'La Fabrica' (cantera del Real Madrid). Un jugador buenísimo, un fenómeno". Es cierto que calidad tiene y mucha (tampoco es un crack mundial, las cosas como son) pero desde su llegada a Valencia su carrera ha estado marcada por ciertos asuntos (algunos hasta infantiles). 
El jugador se siente "señalado" por parte de la grada cuando el equipo no carbura (infinitas veces en los últimos años), necesita cariño y, de cuando en cuando y quien sabe si a modo de amenaza, se presenta con alguna supuesta oferta para abandonar el club. Renunció a la capitanía del equipo hace una temporada para "quitarse presión" y quizás rendir mejor en el campo. En cualquier caso, Parejo, desde que llegó a Mestalla, no ha estado a gusto pero no quiere irse. Dice tener ofertas pero sigue aquí. Si le preguntan no se posiciona. Juega al despiste. Y claro, el entrenador de turno debe darle mimos y abrazos para sacar al jugador del pozo depresivo. Me pregunto si en otras épocas se trataba así al jugador o se aplicaban métodos más ortodoxos.
Quizás el problema sea algo generacional. Gente que no sabe lo que quiere y no dice ni si, ni no, ni tal vez...

La ilustración de la semana ha sido realizada con acuarelas. La cabeza y brazos fueron hechos directamente con acuarela para luego dibujar con tinta Faber-Castell los detalles de cara y manos. La camiseta y sombreados fueron hechas con rotuladores, así como el brazalete de capitán. El sombreado en la cara también se hizo con rotuladores Letraset Promarker.

domingo, 25 de diciembre de 2016

¡Felices e Ilustradas Fiestas!

Gareth Bale
Quiero agradecer a todos los lectores del blog su apoyo y entusiasmo, así como desearos unas muy Felices Fiestas. Gareth Bale se ha colado en el blog ataviado de Papa Noel y con unas orejas de Dumbo, y aprovecha también para felicitaros. ¡No bebáis mucho, golfos y golfas!

jueves, 22 de diciembre de 2016

Jugar, cueste lo que cueste

Beñat
El fútbol, como muchos otros deportes, es un deporte en donde el contacto físico hace que produzcan lesiones o heridas entre sus jugadores. Una entrada, un salto o incluso un golpeo al balón pueden lesionar (en mayor o menor medida) al jugador. 
Ahora bien, en el fútbol se ha extendido, desde hace mucho tiempo, la teatralización. Está claro, una patada o un codazo duelen, pero no te dejan sin sentido (bueno, en contadas ocasiones si). No hay más que buscar en internet acciones "violentas" en otros deportes (rugby, fútbol americano o incluso fútbol femenino) para ver en que condiciones siguen jugando: cabezas vendadas, sangre chorreando y demás heridas no son excusa para continuar jugando. 
En el fútbol masculino pasa lo contrario. Por regla general, un ligero roce sirve de excusa para ver a un futbolista retorcerse de dolor en el suelo y perdiendo todo el tiempo posible. Bueno, no siempre, si su equipo va ganando se levanta al momento, y sino tarda una eternidad. Sospechoso, ¿no?. 
Está claro que este teatro forma parte de la picaresca del llamado deporte rey, pero hay que reconocer que a veces desespera. Y más cuando se ven imágenes como aquella de Sergio Busquets ante el Inter de Milán, revolviéndose de dolor en el césped con las manos en la cara mientras abría unos dedos para poder ver la que le iba a caer a su "agresor". 
Por suerte existen jugadores que, literalmente, se parten la cara por su equipo y salen al campo con vendas y lo que haga falta y sin rechistar. Me viene a la cabeza aquella mítica imagen de Terry Butcher con la cabeza vendada y la camiseta inglesa llena de sangre jugando sobre el terreno de juego. ¡Y no dijo ni mu!
Ilustramos, para la entrada de esta semana, a Beñat del Athletic Club. Jugó, con la cabeza vendada. Pero jugó. Y no se quejó.

La foto de referencia de Beñat es real, con la cabeza vendada. Una vez hecha la ilustración, la entinté y la escaneé para trabajarla en Adobe Illustrator. Los besos que tiene por el cuerpo son de un banco de vectores gratuitos y fueron colocados con el modo "multiplicar" de Illustrator.

jueves, 15 de diciembre de 2016

One-Club man

Xabi Prieto
La expresión inglesa "One-club man" hace referencia al jugador que ha desarrollado toda su carrera profesional en un mismo club (por lo general suele ser el club donde se formó). Ahora piense en el club de sus amores y nombre a un jugador de la actual plantilla al que se le pueda colocar esa etiqueta. Difícil, ¿verdad?. Según la web Wikipedia en España hay, actualmente, 5 privilegiados que pueden presumir de ello. Uno de ellos es Xabi Prieto, capitán de la Real Sociedad de San Sebastián. 
Xabi lleva más de 400 partidos oficiales defendiendo los colores del club que le vio nacer profesionalmente. Curiosamente nunca ha sido convocado por la Selección Española de fútbol. Calidad no le falta para haber podido jugar con "La roja". Pero esa es otra historia. 
¿Porque en la actualidad no abundan éste tipo de jugadores? Hace poco leí (y siento no poder citar la fuente, aunque se puede ver buscando en la web) que en el Valencia, por ejemplo, la media de antigüedad de los jugadores es de 2 años. En el fútbol actual puede parecer mucho pero la realidad es que no llega a ser tiempo suficiente como para que el jugador se sienta identificado ya no solo con unos colores sino con una filosofía, con una tierra y una historia detrás de la entidad a la que representa. 
En el fútbol moderno, en el que los jugadores no tienen uno sino varios representantes, parece estar claro que cada traspaso y/o cesión es una forma de ganar y hacer ganar dinero. El jugador que desea echar raíces en algún sitio (que debe de haberlos) se ve presionado, cuando no obligado, a cambiar de camiseta tanto como de ropa interior. Y encima le obligan a besarse el escudo en la presentación con su nuevo público. De locos. 
Por suerte siguen resistiendo. Son como aquella aldea de irreductibles galos que resiste todavía y siempre al invasor. Son los "One-Club man".

Para la ilustración del jugador utilicé acuarelas. La técnica fue crear las manchas de la cabeza, los brazos y la camiseta con acuarelas y luego ir dibujando con lápiz y tinta de Faber-Castell los rasgos de la cara. El sombreado de la barba y los ojos está hecho con rotuladores Letraset Promarker.

jueves, 8 de diciembre de 2016

¡Puños fuera!

Takeshi Inui
La liga española presume de ser la mejor del mundo (o una de las mejores) y quizás es por ello que muchos jugadores de todo el mundo anhelan jugar en ella. De ahí que escuchemos al último fichaje de cualquier equipo español decir que, pese a venir de una antigua república soviética, desde pequeño su sueño era jugar en su nuevo equipo. Todo vale con tal de aterrizar en la liga española. 
Esta semana en el blog hablamos de Takashi Inui. Un japonés en la liga. ¡Quien lo diría! El internacional por Japón llegó al Eibar procedente de la no menos poderosa liga alemana (Eintracht de Frankfurt y antes Bochum). Dadas las cifras que se manejan en el fútbol actual, Takashi llegó a precio de ganga, por solo medio millón de euro. 
La apuesta del club vasco por Inui le ha salido bastante buena, ya que desde la temporada pasada (su primera en España) viene siendo titular con varios goles y alguna que otra asistencia. 
Japón, un país que ha dado grandes iconos como Mazinger Z, el Sumo o el Sake, también tiene mucho fútbol para dar a occidente. Inui no ha sido (y esperemos que no sea el último) el primer japonés en la liga, en donde ya han jugado Kiyotake, Nishizawa o Nakamura. 
Pese a tener resultados dispares en sus equipos, el fútbol mundial pide más futbolistas japoneses.
¡Puños fuera!

La ilustración con mi portaminas Staedler siguió el proceso habitual de entintado con los Faber-Castell y escaneado para trabajar con Adobe Illustrator. La bandera de Japón obviamente no sale en la fotografía original. También utilizando Illustrator añadí a Mazinger Z para crear la composición y darle cierto dinamismo.



jueves, 1 de diciembre de 2016

La gente guapa

Marco Asensio
"-¡Eh, tú, el feo!
-¿Quien, yo?
-Si, tío, coge tus cosas y lárgate. Ya te llamaremos."

No padezca, querido lector, no es un diálogo sacado de la realidad pero bien podría serlo. No está sacado de la realidad porque el escenario en el que transcurriría la escena sería el entrenamiento de un equipo de primera división de una liga tan poderosa como la española. Y eso, claro, sería impensable. ¿O no?
¿Querría usted a un tipo feo hasta decir basta defendiendo los colores de su equipo sobre el terreno de juego? ¿Que más da lo guapo o feo que sea, verdad? ¿Que hubiese sido de jugadores tan buenos como Juan José, el Coya Gutierrez o Miguel Ángel Angulo si les hubiesen juzgado por su belleza? 
Pues hay un equipo en un momento dado de su larga historia, el Real Madrid de Florentino Pérez, que prefiere y prefirió jugadores guapos en sus filas. El presidente, más preocupado por el marketing y la imagen del club, decidió que sus jugadores fuesen gente guapa. Casi modelos.
¿Cómo se explica, sino, la salida de jugadores como Özil, Ivan Campo o Ángel Di María? ¿Porque se fichó a Beckham, Xabi Alonso o al mismísimo Cristiano Ronaldo? ¿Porque repescó al nominado a Golden Boy Marco Asensio?
Si, es una teoría absurda y conspiranoica, pero en el Madrid de Florentino todo es posible. En un equipo lleno de figurines (no hablo de su talento sobre el terreno de juego) más pendientes a veces de estrenar peinado, tatuaje o novia modelo no es una locura pensar en ello. Es el equipo de la gente guapa.

Con una foto de referencia del jugador fui haciendo el dibujo con mi portaminas Staedler para luego entintar con mis Faber-Castell Pitt y Rotring de punta fina. Tras el escaneo unos retoques y color con Adobe Illustrator. La tipografía utilizada es la Billion Stars.




jueves, 24 de noviembre de 2016

Another brick in the wall...

Louis Van Gaal
El mundo de los entrenadores es un mundo frenético en donde todo pasa muy deprisa y en donde, cada vez más, mandan los resultados. Tipos con unas ideas, a priori, muy claras tienen que saber hacer que sus jugadores sepan llevarlas a cabo en el campo. Aquí es cuando entra en juego el eterno dilema de jugar siempre con un mismo esquema, tengas los jugadores que tengas y sea el rival que sea; o adaptar tu estilo a la plantilla disponible y al rival al que te enfrentes. 
Luego está el tema disciplinario, en donde encontramos entrenadores dialogantes, relajados y enrollados, que incluso salen de fiesta con sus pupilos (se decía que Emery frecuentaba la noche valenciana con sus dirigidos) y, por contra, hay entrenadores que recuerdan al personaje de Clint Eastwood en Heartbreak Ridge (El sargento de hierro). Hoy, en El Fútbol para Ilustrados, hablamos de un auténtico "Sargento de Hierro": Louis Van Gaal.

Van Gaal, un entrenador de la escuela holandesa, plantea un fútbol ofensivo y al ataque. Agresivo, por así decirlo. El mayor problema que se le achaca al bueno de Louis no es su forma de dirigir (bueno, un poco si), es su carácter. El holandés tiene un historial bastante largo de enfrentamientos con algunos de sus dirigidos (por muy diversos problemas) entre los que se encuentran Rivaldo, Juan Román Riquelme, Stoichkov o Víctor Valdés, entre otras estrellas. Van Gaal se ha ganado así la fama de duro y cuadriculado. De poco dialogante. Aún recuerdo su guiñol en un antiguo programa de Canal + España en el que era representado por un hombre cuya cabeza era un muro de ladrillos. Toda una metáfora. 
Pese a todo eso, Van Gaal es de esos entrenadores que ha creado cierta escuela y es respetado y muy reconocido en el mundo del fútbol. No por nada su último equipo fue el Manchester United.
Another brick in the wall...

Ilustración con portaminas Staedler 0,5mm. Entintado con tinta negra escaneado y trabajado con Adobe Illustrator. En esta ocasión utilicé la herramienta Calco Interactivo sin trabajar la línea porque iba a utilizar el Bote de Pintura Interactiva, que no respeta los estilos de trazado. El trabajo originalmente fue realizado para los amigos de The Barraca. 

jueves, 17 de noviembre de 2016

Palmas y Flores

Quique Sánchez Flores
Hay familias que parecen marcadas por una profesión o mundillo (vamos a llamarle así). Los Bush por la política, los Gasol por el baloncesto o los Flores por la música. ¿He dicho los Flores por la música? Bueno, vamos a decir que casi toda la familia está marcada por la música, porque uno de sus miembros, Enrique, decidió probar suerte por otros derroteros. El pequeño Quique comenzó su carrera como jugador en el desaparecido Club Deportivo Pegaso (Madrid) para continuar en el Valencia CF, Real Madrid y finalizar en el Real Zaragoza. 
Al colgar las botas, y tras una fugaz carrera como comentarista en el desaparecido Canal 9 valenciano, decidió seguir unido al fútbol (parece ser que la música no acababa de engancharle) como entrenador. Mal no lo hizo (bueno, sigue en activo) porque ha conseguido destacar en todos los equipos a los que ha dirigido. Ha llegado a ganar la Europa League y la Supercopa Europea con el Atlético de Madrid, que no es poco.
Actualmente en las filas del Espanyol, Quique es un personaje muy querido en el mundo del fútbol. Aquel chico que pudo haber aprovechado el filón familiar y dedicarse a dar palmas, decidió volcarse al mundo del fútbol y triunfar. ¡Olé por ti, Quique Sánchez Flores!

Para esta ilustración continué con mi habitual método de dibujo a lápiz (mi portaminas Staedler 0,5mm) para luego entintar con Faber-Castell Pitt. Tras escanearlo lo trabajé en Adobe Illustrator con la herramienta Calco Interactivo. Como la línea no salía muy detallada opté por la opción Relleno (en lugar de Trazo) y luego apliqué la herramienta Bote de pintura interactiva.

jueves, 10 de noviembre de 2016

Barrilete cósmico

"Morales es un analfabeto, un imbécil. Cree que se recibió de relator en la Sorbona de París" decía César Menotti, en 1985 (Diario La Nación, Argentina). Evidentemente, mucha admiración no le profesaba el Flaco a Victor Hugo Morales, el famoso periodista uruguayo. Famoso, sobre todo por relatar aquel mítico gol de Maradona a Inglaterra en el mundial de México en 1986. 
Aquel famoso gol de Diego, en el que gambeteó a media Inglaterra, acabó con Victor Hugo llorando de la emoción y con la voz más que quebrada. Uno de los adjetivos que utilizó ese 22 de junio de 1986, refiriéndose al astro argentino, fue el de "barrilete cósmico". 
La historia, resumida, es la que sigue: Menotti había dicho en unas polémicas declaraciones previas al mundial, que Diego podría ser la figura del torneo si se dedicaba a dejar de "vivir como un barrilete, que si voy o no voy". Las declaraciones no sentaron bien al uruguayo (entre muchos otros periodistas) y en un más que evidente guiño en favor de Diego y sumido en la emoción del histórico gol, llamó a Maradona "barrilete cósmico (¿de que planeta viniste?)". 
Victor Hugo Morales fue, en mi niñez, la voz que escuchaba cada domingo pegado a la radio. La facilidad y poder descriptivo para narrar un partido hacían que prácticamente te sintieras dentro de la cancha. La pasión con la que transmitía cada encuentro hacían de cada domingo una fiesta en la radio. 

La ilustración está hecha a mano completamente. El coloreado del dibujo está hecho con rotuladores Letraset Promarker y tinta Faber-Castell Pitt de punta fina. El croquis del gol lo copié de una imagen que encontré por internet en la que explicaban, de una forma muy gráfica, el desarrollo de la jugada. Cada jugador de los que interviene en el gol está marcado con el número de dorsal.

jueves, 3 de noviembre de 2016

El gol imposible

Marco Van Basten
La Eurocopa de Alemania en 1988 fue uno de los primeros torneos importantes que recuerdo haber visto de pequeño por televisión. Aún no había tantísima información al alcance de todos y te ibas enterando de las cosas por los periódicos, la tele y las cosas que te contaba la gente. 
Mis recuerdos sobre aquel torneo se van borrando con el paso del tiempo pero lo importante se queda. 
Los dos equipos que se plantaron en aquella mítica final, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y Holanda, eran dos equipos que daba gusto verlos jugar. Jugaban un futbol alegre, divertido y demoledor. Eran los típicos equipos contra los que no querrías que tu equipo se enfrentase ni loco. Jugaban casi de memoria. 
En aquél torneo, en el que solo jugaron 8 selecciones, ambos equipos llegaron a la final pese a haber compartido el grupo B de la Eurocopa. 
Y la final, con dos equipazos como aquellos, prometía espectáculo. 
Los holandeses se llevaron el gato al agua con goles de Gullit y Van Basten (que harían de las suyas en el famoso Milán de Sacchi). 2-0 para los holandeses y a festejar. 
La ilustración de ésta semana va dedicada a Marco Van Basten y aquel famoso pepinazo a Dasaev. Un gol, el segundo del partido, que puedes verlo repetido mil veces pero sigues sin entender como Van Basten logró poner el balón ahí. Una auténtica obra de arte. 
Por eso el artículo de la semana lleva ese título: el gol imposible.

Para realizar la ilustración cogí algo de inspiración en los carteles soviéticos del siglo pasado. Me gustaba el estilo pero no quería copiar. Toda la ilustración está hecha a lápiz, entintada y luego escaneada. Incluso las letras están hechas a mano. El color fue con Adobe Illustrator.